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Moonshine

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Moonshine

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Jue Feb 21, 2013 8:22 pm

Era una despejada y fresca noche en un sector residencial de la exquisita ciudad de Londres. Mitsuky se encontraba desde hace 2 semanas en Inglaterra, disfrutando de su mes de vacaciones invernales, el cual era concedido por la Universidad como una de sus tantas tradiciones. Ya había viajado a Liverpool hace 1 semana para visitar a su prima, Charlotte, y ahora estaba de regreso en la capital inglesa para inspeccionar el progreso de la mudanza en su nueva mansión londinense.

Ya aburrida de continuar supervisando, decidió salir a caminar por los alrededores. Garasu, su fiel tigresa y amiga, había arribado hace 3 días a Londres y la seguía para todos lados, vigilando cada uno de sus movimientos y protegiéndola de cualquier inconveniente. - ¡Ven, Garasu!, ¡Vamos a recorrer el lugar! - Le gritó la chica entusiasmada. La tigresa, sin ninguna otra alternativa, se levantó perezosamente de donde se encontraba dormida y caminó hacia su dueña.

Ambas paseaban tranquilamente por las solitarias calles de aquel sector. Mitsuky vestía un holgado polerón estilo canguro sin cierre y con capucha de un tono calipso intenso. Debajo de este, una camiseta de tirantes, cuello V y de pabilo color negro. Unos jeans azabache ceñidos a las piernas y unas zapatillas Converse sin caña del mismo tono calipso intenso. Su cabello tenía suaves ondulaciones hasta la mitad de la espalda y sin flequillo. Se había maquillado como acostumbraba; sus largas y delicadas uñas estaban pintadas de un color calipso intenso con brillos, sus ojos se encontraban bellamente delineados de negro, sus pestañas estaban encrespadas y cubiertas con una máscara de rímel del mismo tono, sus mejillas llevaban un poco de rubor y sus labios eran adornados por un lápiz labial de un tono rojo intenso.

Llevaban bastante tiempo caminando sin rumbo mientras observaban el extenso paisaje. Incluso, luego de un rato de haber salido, Mitsuky tuvo que introducir sus manos en el, gran y único, bolsillo delantero del polerón y ponerse la capucha por unas intensas brisas que comenzaron a soplar. Colocó su cabello hacia delante de manera pareja, sobre ambos hombros. Odiaba tenerlo dentro del capuchón. - Parece que nos alejamos demasiado de la mansión y de la ciudad en sí. No recuerdo cómo llegamos aquí. ¡Estamos perdidas!, ¡Hahaha! - Comentó sin tomarle el peso a la situación, riendo inocentemente de paso. Garasu rodó los ojos, tratando de mantener su compostura y paciencia con su dueña. - ¡Sigamos! Tal vez si preguntamos en aquella casa, alguna amable persona nos podría indicar el camino de regreso. - Le exclamó entusiasta, sacando la mano derecha del bolsillo y señalando una residencia próxima.

Se dirigieron hacia la casa en ese sector rural. Ni siquiera se alcanzaban a escuchar los bullicios de la capital. - Qué extraño… - Susurró la chica cuando se alejó unos metros del alto muro con ambas manos en la cintura y contempló con mayor detalle la vivienda. Era por completo de un estilo tradicional japonés. - Es como si hubiera esto visto antes, en otro lugar… - Murmuró pensativa mientras recordaba aquellos acontecimientos ocurridos hace algunas semanas atrás. - No, es imposible. - Comentó, negando con su cabeza. - Como sea… ¡No hay tiempo que perder! - Pensó para sí misma. Se acercó a la residencia y buscó un timbre con la mirada, pero no halló ninguno. - ¡Plan B en marcha! - Le dijo a Garasu, guiñando su ojo izquierdo. Se paró de puntillas y se apoyó, con las 2 manos, en el enorme muro. - ¡¿Aló?!, ¡¿Hay alguien en casa?!, ¡Necesito unas pequeñas indicaciones para volver a la ciudad! - Gritó con todas sus fuerzas, deseando que alguien contestara. Al no recibir respuesta, insistió un par de veces más sin obtener éxito alguno.

- Parece que no hay nadie… - Suspiró con cierta derrota y resignación. Sin embargo, cambió su actitud en un instante. - ¡Pero no hay por qué afligirnos!, ¡Es una maravillosa noche, y este lugar es perfecto para observar los diamantes celestiales! - Refiriéndose a las estrellas. Su rostro denotaba una enorme euforia. - ¡Sígueme, Garasu! - Le gritó mientras hacía un ademán con su mano izquierda para que la acompañara.

La tigresa, de manera holgazán, caminó hasta quedar debajo de un frondoso árbol. Este se encontraba en la esquina inferior izquierda, a pocos metros de aquella vivienda japonesa. Se acostó en el pasto y retomó su sueño interrumpido. Mitsuky se acomodó en el vientre de Garasu, quien se había quedado profundamente dormida. La chica levantó su mirada al firmamento y observó ensimismada el oscuro manto repleto de billones de estrellas resplandecientes junto a una bellísima luna menguante. Llevó sus manos detrás de su cabeza y se acurrucó mejor sobre su amiga. - Esto sí es un espectáculo impresionante… ¿No lo crees así, Garasu? - Susurró con una inmensa sonrisa en el rostro, sabiendo de antemano que su tigresa no respondería a esa pregunta.


Última edición por Mitsuky Utsukimine el Sáb Feb 23, 2013 6:01 pm, editado 1 vez
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Re: Moonshine

Mensaje por Komorebi Suzuki el Jue Feb 21, 2013 11:40 pm

Como solía hacer cada cierto tiempo, viajó a la Tierra desde Liens du Sang con las únicas intenciones de visitar su casa y darse unos días -o noches, más bien- de relajo en ella. Luego de haber llegado a su preciado hogar, se adentró en su habitación para buscar algo de ropa que cambiarse y se vistió con un conjunto tradicional de su país, el cual constaba de un hakama de color gris oscuro, el cual le llegaba hasta los tobillos, la parte superior de una yukata de color negro con un haori sobre esta del mismo color que el pantalón, y un par de odoris blancos en sus pies, por lo que no hubo necesidad de utilizar los getas. Todo de tela de algodón. Y estaba dándole los últimos toques al koshiima del hakama cuando sintió unos cuantos gritos en la puerta. No se dio la molestia de apresurarse, puesto que su vestimenta le predicaba mucha más dedicación que a cualquier humano.

Sin embargo, apenas hubo terminado de arreglarlo, salió a la puerta principal a ver si la persona que había estado gritando aún estaba. Pero en lugar de encontrarse con alguien, simplemente sintió un aroma. Respiró profundamente y examinó aquella fragancia, la cual le parecía conocida. Pero, ¿De dónde? No había estado en la Tierra desde hacía semanas. Salió al camino rural que daba a su casa y cerró la puerta tras de sí, comenzando a caminar con gesto pensativo. Escuchó de nuevo una voz, la misma que había oído momentos atrás, pero sintiendo que la había escuchado en otro momento también. Y cuando llegó a la esquina del muro de su casa donde se encontraba la portadora de dicha voz, se quedó plasmado.- ¿Utsukimine... Mitsuky? -Susurró asombrado. No recordaba haberle mencionado a la muchacha que su morada se encontraba en Londres, ¿O sí? Pero ahí estaba la chica. La misma que le había atormentado inconscientemente en Liens du Sang.- ¿Tú eras la que gritaba fuera de mi casa? -Le preguntó con voz gentil, con un toque temeroso. Recién notaba la presencia de aquella... bestia felina.- Oh... Garasu. -Dijo para su asombro.

Suspiro entonces, recogiendo sus largos y castaños cabellos tras sus orejas y observando a la chica con asombro. Pensó entonces en que no debió habérsele presentado con aquel aspecto, y no pensaba exactamente en su atuendo, sino en el color de su piel, muchísimo más pálida que la ocasión anterior en que se vieron. Aquel detalle se debía a que seguía sin alimentarse.


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Re: Moonshine

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Vie Feb 22, 2013 12:40 am

- ¿Eh? - Exclamó algo asombrada al escuchar su nombre en un susurro. Volteó su mirada y se encontró con alguien familiar. La sorpresa en su rostro se transformó rápidamente a una inmensa felicidad. - ¡Komorebi-chan! - Gritó emocionada, levantándose del suelo y lanzándose repentinamente hacia sus brazos. Lo abrazaba cariñosamente por el cuello. -¡Me da tanto gusto volver a verte! - Le dijo con una enorme sonrisa dibujada en su rostro. Se separó un poco mientras sostenía cada una de sus manos en los 2 hombros del vampiro. - ¡Sí, era yo!, ¡Hahaha! - Le respondió mientras reía alegremente. - ¡¿Qué haces aquí?!, ¿Esta es tu casa?, ¡Es bellísima!, ¿Siempre vistes así cuando estás en tu hogar?, ¿Desde cuándo vives en Londres?, ¿Me contaste acerca de eso cuando nos conocimos? No logro recordarlo. ¿Por qué has venido?, ¿No se supone que vivías en Liens du Sang? - Le bombardeaba risueña millones de preguntas sin proporcionarle el tiempo suficiente para responder o reaccionar. - Estás más pálido… - Le comentó, cambiando su exaltada actitud por una más sarcástica. - ¿Ya te alimentaste? Créeme, no quiero ser tu cena de esta noche. Tengo mi guardián personal allí. - Le contó, mientras señalaba con su brazo izquierdo hacia donde dormía profundamente Garasu. - ¡Oh, casi lo olvidaba!, ¡Déjame que te la presente formalmente! - Le dijo mientras le dedicaba una tierna sonrisa.

Se alejó del vampiro, corriendo velozmente hacia su amiga. Se agachó a su lado y la sacudió levemente - Garasu, Garasu… Despierta, chica. - La tigresa gruñó un poco, bostezando de paso, para luego abrir sus ojos ante su dueña con pereza y lentitud. - Quiero que conozcas a un amigo mío. Levántate y siéntate para que pueda observarte mejor. ¿Qué dices? - Le preguntó con una dulce sonrisa. La tigresa, resignada ante los deseos de la chica, se sentó muy erguida a su lado y contemplaba con su mansa y adormilada mirada al vampiro que se encontraba enfrente. - Anda, acércate. Aquí tienes a mi pequeña GRAN gatita. ¡Hehehe! - Animó Mitsuky a Komorebi para que se aproximara, riendo ingenuamente de paso. - No te hará daño. Ya comprendió que eres de confianza. - Refiriéndose a la tigresa. - Acaríciala. Ven, no tengas miedo. - Le dijo con una bella y sincera sonrisa. Extendió su mano derecha esperando una respuesta por parte del vampiro mientras que con la otra seguía acariciando el suave pelaje de su amiga.
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Re: Moonshine

Mensaje por Komorebi Suzuki el Vie Feb 22, 2013 12:56 pm

Le miró con ceño fruncido apenas escuchó aquel honorífico japonés que, sin duda, no le parecía nada honorífico, seguido de un gesto de rechazo al recibir aquel abrazo y aquellos gritos innecesarios, levantando ambas manos con la intención de apartarla, pero manteniéndolas en el aire entre ambos una vez la muchacha le tomó por los hombros, sin tocarla, puesto que consiederaba que aquello sería una falta de respeto, en especial porque acostumbraba a apartar a Lestat del pecho, y con ella no podía hacer aquello. Deseó luego llevar sus manos a la boca ajena para callarla y ahorrarse aquella lluvia de preguntas, o algún posterior monólogo en los que era tan aficionada. Sin darse cuenta había levantado las manos con aquel fin, pero no lo hizo.

Ya cuando la chica se le separó, o despegó, según su criterio, no prestó atención alguna a lo que esta hacía sino que se dedicó a estirar y arreglar su haori y el resto de sus ropas, las cuales habían sido arrugadas con aquel abrazo eufórico e inesperado. La miró entonces con cierta molestia, viendo de paso a la tigresa. ¿Tono temeroso al hablar? Al carajo. Se sentía ofendido.- Déjame que te pregunte, ¿De verdad eres Japonesa? -Cuestionó con voz de pocos amigos.- Si es así, tienes una terrible falta de cultura. -Apostilló luego.- No sé qué les enseñan en la escuela hoy en día a los niños, pero definitivamente tienes que repasar los honoríficos y utilizarlos como corresponde. -Alegó, refiriéndose al chan que había escuchado anteriormente.- ¡No olvidar los saludos! Por Kami-sama, saluda como una japonesa de verdad. ¿Qué es eso de lanzarse a la gente? ¡Y qué descaro mencionar mi alimentación! Te hacen falta modales, Utsukimine Mitsuky. -Le regañó luego con cierto toque paternal.


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Re: Moonshine

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Vie Feb 22, 2013 1:48 pm

Se sorprendió ante lo dicho por Komorebi, frunciendo el ceño en señal de molestia. Aquellas palabras la habían ofendido totalmente. Se levantó del lado de su amiga y cruzó los brazos sobre su pecho, observándolo fijamente. - Sí, sí soy japonesa. Pero te recuerdo algo muy importante. Bastantes cosas han cambiado desde la época en la cual viviste. - Recalcando aquel pronombre. - He conocido muchísimos países alrededor del mundo, familiarizándome a fondo con su entorno. Y quizás por esa razón, mi manera de expresarme es distinta a la que estás acostumbrado. Eso no significa que no tenga educación o modales. No juzgues a las personas si no conoces su cultura como es debido. - Le espetó con cierto enojo.

- ¿Sabes qué? - Continuó con un tono irónico, levantando una ceja de paso. - No me apetece volver a discutir contigo. - Le contestó, llevando las 2 manos hacia su cintura. - Ambos perdemos nuestro tiempo. Solo deseaba indicaciones y está más que claro que no las encontraré aquí. Así que, si me disculpas, buscaré el camino de regreso yo sola. Ven, Garasu. Volvamos a la mansión. - La chica hizo un ademán con su mano izquierda y la tigresa caminó junto a su dueña mientras le dedicaba una fría y penetrante mirada al vampiro. Se habían alejado un par de metros de aquella acogedora morada, sin ni siquiera despedirse de él o volver a dirigirle la palabra. - Creí que eras diferente. A veces pienso que, en algunas ocasiones, tienes una personalidad peor que la de Lestat… - Masculló enfadada mientras se marchaba con un paso firme y decidido. Su actitud había cambiado completamente. Su posición era muy erguida, mantenía los puños fuertemente cerrados y la expresión de su rostro se encontraba seria y reservada, especialmente sus ojos, los cuales denotaban una impenetrable neutralidad e insensibilidad.
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Re: Moonshine

Mensaje por Komorebi Suzuki el Mar Abr 02, 2013 1:19 pm

Las palabras de la muchacha hicieron que el vaso no solo se rebalsara, sino explotara. En tan solo un segundo su mirada de furia se esfumó por completo. Su rostro entonces se volvió neutro e inexpresivo, resaltando sus facciones finas debido a la blancura y la luz que se reflejaba en su piel de mármol. Su mente dejó de procesar y su furia y hambruna dieron paso a un odio basado en su sufrimiento, el cual no reaccionó hasta unos minutos después, cuando la chica ya se hubiera alejado unos metros.

Apareció frente a ella con velocidad vampírica, como si se hubiese transportado a aquel lugar de forma súbita y se quedó mirándola con aquella expresión inerte, estatua.- Acabas de colmar mi paciencia y mi humanidad. –Le espetó con palabras duras, frías y crueles, para luego tomar el cuerpo de la muchacha y atraerla contra sí de forma algo bruta y poco medida, elevándose en los aires y bajar entonces al jardín de su casa, buscando inconscientemente dejar fuera de escena a la tigresa. Y una vez la tuvo para sí, entre sus brazos y con el cuello al descubierto, completamente a su merced, la acogió en el abrazo vampírico e hincó los colmillos en su cuello para beber de su sangre.

Entonces comenzaron las visiones del traspaso de sangre. Pudo ver recuerdos de su infancia, los bosques de Sapporo, el templo, el incendio de su casa. Todo cuanto fuera horroroso dentro de su corazón. Y al mismo tiempo su propio corazón abrió paso a sus propios recuerdos, a aquellos días en Japón en los que veía el sol y cuidaba a su madre, a aquella noche en que lo perdió todo, la pérdida de consciencia, su transformación y el viaje a Europa, saltando luego a aquellas noches fructíferas en Londres y su vampiresa Margaret. La traición de su amada, la estaca al corazón, el ataúd, el dolor y la oscuridad. Y luego el retorno. La luz, el horror, la pérdida de todo lo que alguna vez conoció. Y finalmente, la soledad. ¿A quién acudir? Ya no quedaba nadie. No quedaba nada.

En cuanto acabó de beber su sangre, soltó lenta y suavemente el cuerpo de la chica, dejándola deslizarse hasta quedar recostada en el suelo. Caminó entonces por mero instinto hacia el pasillo externo que daba al jardín, pasando por encima de ella, se quitó los zapatos y subió al pasillo de madera. Se miró entonces las manos blanquecinas mientras comenzaban a cambiar a un color rosáceo por unos segundos, lo suficiente como para atesorarlo y volver la blancura. Sintió luego cómo poco a poco sus sentimientos volvían, al igual que su sufrimiento. Un par de lágrimas cayeron por sus mejillas, para luego caer él de rodillas y luego hacia un costado. Se quedó de costado, con los ojos cerrados y sintiendo nuevamente aquellos ataques de pánico en los que sentía que su existencia era vacía y sin sentido.


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Re: Moonshine

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Dom Abr 07, 2013 8:33 pm

Se aterrorizó al escuchar las crueles palabras y observar la fría expresión del vampiro. Intentó retroceder para escapar de aquel ser que no era capaz de reconocer, pero fue en vano. Él había sido más rápido. Su pánico aumentó al ser tomada de esa manera tan brusca. - ¡¿Qué demonios quieres hacer conmigo?! - Le preguntó aterrada, sin recibir respuesta a cambio. Trataba de forcejear y liberarse de su agarre al sentir que se elevaba del suelo, pero era inútil. La fuerza de Komorebi era impresionante, considerando su baja estatura.

Cuando sintió que se clavaban los colmillos en su cuello, no pudo evitar soltar un pequeño quejido de dolor y entrecerrar sus orbes chocolate. Con el transcurrir de los segundos, comenzó a recibir todos los dolorosos recuerdos de Komorebi. Eran demasiado desgarradores para ella, no los soportaba. Sujetó ambos hombros del vampiro, tratando zafarse. Imposible. - Detente, por favor… - Le suplicaba casi en un susurro cerca de su oído, sintiéndose más débil con cada respiro.

Se deslizó delicadamente hacia el piso, agradeciendo mentalmente que todo hubiera terminado. Se sentía frágil, de cierta forma. Le costó incorporarse y volver a la realidad, solo los gruñidos de furia y desesperación de Garasu la trajeron de regreso. Se sentó con dificultad, tomando su cabeza con la mano izquierda. Le dolía un poco y se sentía algo mareada. Se levantó lentamente en dirección a la puerta, dando solo 2 pasos, ya que había caído al suelo de rodillas y sostenía sus manos en ellas para sostener su cuerpo. - ¡Garasu! - Le llamó algo cansada. - ¡Estoy bien, no te preocupes por mí!, ¡No me ha pasado nada malo! - Le explicaba a su tigresa, intentando tranquilizarla. Pero fue todo lo contrario. Con cada palabra que Mitsuky emitía, más potentes y feroces eran los rugidos de su amiga.

Suspiró derrotada. No conseguiría nada al realizar aquello. Desde que se conocían, Garasu siempre había sido demasiado sobreprotectora con ella. Luego, giró suavemente su cabeza para observar a Komorebi. Se sorprendió por completo ante su semblante y no pudo evitar sentir culpa dentro de sí. - Después me odiaré por hacer esto… - Murmuró agotada. Inhaló y exhaló profundamente y se dirigió hacia donde se encontraba el vampiro, con pasos fatigados y pausados.

Se quitó las zapatillas, subió al pasillo de madera y se acurrucó apegada a Komorebi, colocando su cabeza en el hombro derecho de él. - No sufras, esto no ha sido tu responsabilidad. Después de todo, fui yo la que agotó tu paciencia. Lo lamento muchísimo… - Se disculpó la chica con un sutil tono en su voz. Al percatarse de los rasguños de preocupación y los rugidos de angustia e ira por parte de su tigresa, se afligió por completo. - ¿Podrías dejarla entrar? Está intranquila y enfadada. Continuará así y sería capaz de romperte la puerta a zarpazos si fuese necesario para rescatarme. Créeme, no se detendrá hasta que verifique con sus propios ojos que estoy a salvo. - Le comentó serenamente Mitsuky mientras contemplaba con cierta congoja la entrada principal.
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Re: Moonshine

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