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Starbucks Magical Coffee

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Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Sáb Ene 19, 2013 2:13 pm

Aquella era una noche algo veraniega, por lo que iba vestida con una larga falda de color negro con unos diseños rojos, adornados en blanco y unas cuantas lentejuelas. Bajo esta vestía unas medias negras y sus botas de taco cuña forradas en gamuza marrón, sus favoritas. En la parte superior lucía una camisa negra como de costumbre, y en la silla que estaba a su lado reposaba un chaleco negro de lana.

Estaba sentada en una estancia en el segundo piso de un café Starbucks. Frente a ella tenía una elegante mesa baja en la cual estaba su café de dulce de leche, por el cual había viajado especialmente a la Tierra para deleitarse de él, y a su izquierda tenía una ventana, la cual le permitía ver el boulevard parisino en el resplandor de la noche. En sus manos sostenía un libro antiguo con temática mágica que había pertenecido a uno de los eruditos de su mundo mágico. Últimamente se había obsesionado con investigar aquellos seres y sus poderes. A pesar de que no acostumbraba a usar maquillaje, esa noche sus ojos iban delicadamente delineados de negro y sus labios iban adornados de un brillo labial, sin color.

En un momento en que quitó una de sus manos del libro para acercar el recipiente de papel de su café, se percató de cierta inusualidad. Debido a que le había quitado la tapa al recipiente, podía ver que el líquido dentro de este se movía con unas ondulaciones no naturales en este. Inmediatamente supo de qué se trataba, puesto que al prestar atención, pudo sentir la presencia de un Hidroquinético en el piso inferior. Sin pensarlo dos veces, dejó el recipiente sobre la mesa y le lanzó un pequeño encantamiento, lo cual haría que el agua no respondiera a los poderes de aquel individuo. Y estando tranquila ahora, bebió de este un café que ya no se ondeaba de forma antinatural, puesto que ya no respondía al magnetismo acuático de los poderes de aquella persona. Volvió a concentrarse entonces en su lectura, puesto que cualquier otra cosa en ese momento, le tenía sin cuidado.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 4:55 pm

Era una agradable noche de verano, por lo que llevaba un vestido de tirantes y cuello V color morado que le llegaba un poco más arriba de las rodillas. Este era ceñido al cuerpo hasta el inicio de las caderas, donde caía más holgado. Bajo el vestido, vestía unas medias panti negras y unos tacones redondos de charol, los cuales medían 10 centímetros y eran del mismo tono. Llevaba una boina morada en su cabeza, y en la silla que estaba a su lado derecho, descansaba un abrigo negro doble botón, que le llegaba a las rodillas. Su cabello tenía su estilo favorito, liso hasta la mitad de la espalda y con un flequillo recto.

Se encontraba sentada en la terraza externa de un café Starbucks en el 1° piso, observando la fantástica luna llena y deleitándose con esa fresca y despejada noche veraniega. Frente a ella, se hallaba una baja y sofisticada mesa en la cual se encontraba su Frappuccino dulce de leche. Estaba leyendo, por milésima vez, el 1° libro de su saga favorita de Philip Pullman, Luces Del Norte y de vez en cuando, revisaba sus redes sociales a través de su IPhone 5. Se había maquillado por simple diversión; sus largas y delicadas uñas estaban pintadas de un tono morado con brillos, sus ojos se encontraban bellamente delineados de negro, sus pestañas estaban encrespadas y cubiertas con una máscara de rímel del mismo tono, sus mejillas llevaban un poco de rubor y sus labios eran adornados por un lápiz labial de un tono rojo intenso.

Estaba un poco aburrida, así que decidió realizar una pequeña travesura. Con su hidroquinesis, empezó a mover el agua de todas las tazas o recipientes de café del local. Era divertido ver a los clientes confundidos, nerviosos o extrañados por lo que estaba ocurriendo. Rió en voz baja y siguió leyendo, y en ocasiones, volteaba de nuevo a mirar a los desconcertados clientes. Pero en un momento, sintió un leve bloqueo en su quinesis. No era capaz de mover el agua proveniente de una taza del 2° piso. Aunque le extrañó demasiado, decidió ignorarlo y empezó a escuchar música desde su celular mientras seguía hojeando muy interesada su libro. Y en ocasiones, se quedaba contemplando el hermoso paisaje nocturno junto a la luminosa e imponente imagen de la Torre Eiffel.


Última edición por Mitsuky Utsukimine el Sáb Feb 09, 2013 8:50 pm, editado 7 veces
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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Sáb Ene 19, 2013 5:24 pm

A medida que su lectura avanzaba, esta iba aumentando en el requerimiento de concentración, puesto que cada página que pasaba constituía de antiguos jeroglíficos mágicos en latín que eran un punto importante en las investigaciones sobre los eruditos de Liens du Sang. Sin embargo, esta concentración estaba comenzando a ser perturbada por el murmullo general de la gente, lo cual hasta ese momento, había soportado con paciencia. Mas al no poder descifrar cierta información debido al bullicio, levantó la vista para echar un vistazo a su alrededor con cierto recelo, cayendo en la cuenta de lo que sucedía.

Notó entonces que, lo que había ocurrido minutos atrás con su taza de café, había sido un truco de aquel Hidroquinético que estaba en el primer piso y que no solo se lo había hecho a ella, sino a todo el café, y que en esos momento lo estaba haciendo de nuevo, por lo que la gente estaba comenzando a alarmarse más de la cuenta. Molesta, buscó telepáticamente al origen de aquellas oscilaciones mentales que controlaban el agua y dio con los pensamientos de una chiquilla en la terraza. Sin pensarlo dos veces, le envió un mensaje telepático: - Ha sido un truco muy divertido, debo decir, pero vuestra travesura está perturbando mi lectura. Os recomiendo seguir leyendo las aventuras de Lyra sin molestar a los demás.-

Acción seguida, arregló su larga cabellera roja y suelta hacia su lado izquierdo, se apoyó nuevamente en el respaldo de su mullido asiento y reanudó la lectura, volviendo una página para recuperar el hilo que había perdido.- Y luego los quinéticos se preguntan por qué no son bienvenidos en mi hogar... -Pensó, suspirando luego.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 6:49 pm

Realmente estaba disfrutando del espectáculo. Había llegado a la mitad de su libro y todo el local estaba muy inquieto por su pequeño truco. Sin embargo, sintió algo extraño dentro de su mente, algo que jamás había experimentado en toda su vida. Pensó para sí: - ¿Acaso había alguien capaz de realizar telepatía en ese lugar? -

Aunque sabía que la telepatía no estaba dentro de sus poderes, pensó en un sarcástico comentario: - Si realmente le molesta mi pequeña e inocente travesura, podría venir a decírmelo en mi cara en vez de mandarme mensajitos como un cobarde. ¿Dónde estaba su sentido del humor? -

Decidió detenerse y observó como la calma volvía al café. Estaba bastante molesta, cruzando los brazos sobre su pecho en señal de ello. - ¿Quién se creía esa persona para leer su mente e intervenir en su juego? - Meditó, mientras dejaba el libro en la mesa, y permitía que la música y su Frappucino despajaran su momentánea frustación.


Última edición por Mitsuky Utsukimine el Miér Feb 06, 2013 6:48 pm, editado 4 veces
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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Sáb Ene 19, 2013 7:19 pm

Por supuesto, el comentario mental de la chica no llegó a ella puesto que la jóven no tenía la habilidad de la telepatía y porque, apenas acabó el mensaje que le había enviado minutos antes, dejó de prestarle atención y se concentró nuevamente en su libro, lo suficiente como para bloquear la mente y no haber escuchado a la chica. Un par de páginas después, levantó nuevamente su café para beber lo último que le quedaba. Respiró hondo luego y suspiró, levantándose de su asiento y marcando la página en la que estaba leyendo, para luego depositar el libro sobre la mesa.

Se desperezó y observó por la ventana la silueta de la ciudad, para luego encantar sus cosas, de modo que si alguien intentaba tomarlas, acabaría desmayándose sin poder llevárselas. Caminó entonces hacia un basurero y arrojó en él el recipiente vacío de su café y bajar las escaleras luego de haber sacado su monedero del bolsillo derecho de su chaleco. Se dirigió hacia el mesón de atención para pedir una taza de Café Mocha y, una vez la recibió, dio un vistazo rápido hacia la terraza.

Reconoció de inmediato a la hidroquinética, a quien vio notablemente molesta y cruzada de brazos. Soltó una carcajada mientras pensaba para sus adentros que era una jovencita de quinésis vanidosa, ignorante de las criaturas que habitaban en el mundo junto a ella. Negó con la cabeza y suspiró, pensando en que quizás podría jugarle la misma pasada a ella, a modo de venganza de los humanos que les rodeaban, inocentes de su ignorancia.

Recitó entonces unas palabras para realizar el encantamiento, el cual hizo que el líquido en su Frappucino comenzara a vibrar de la misma forma inusual que vibró su café, para luego hacer que se derramara sobre la mesa. Contenta con el resultado de su conjuro, dio media vuelta y se dirigió al segundo piso para volver a sentarse a la mesa en la que estaba. Acercó un poco más su silla hacia la ventana, puesto que como ahora ya había reconocido físicamente a la chica, podía observarla desde su asiento.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 8:50 pm

Se percató de que algo extraño le sucedía a su café. Desvió su mirada del paisaje y notó que este empezó a vibrar, para luego ver cómo se derramaba encima de la mesa, manchando su libro de paso. ¡Ok, eso era el colmo! No era tan tonta para no darse cuenta de que había alguien distinto al resto de las personas en ese local. Razonó unos instantes y pensó: - ¡Pero, claro! ¡Debe ser el mismo que se contactó conmigo a través de telepatía! Pero... ¿Quién podría ser? ¿Un hechicero, brujo, vampiro o quién? -

Aunque la verdad ya había perdido por completo el interés en saberlo. Observó su vestido y este se había manchado con café. Enfadada, llamó a un camarero y le exigió que le trajera otro, ya que no había sido culpa suya que el café se volteara. Sin embargo, él le pidió que se tranquilizara y que no podía hacer nada, puesto que ninguno de los presentes vio lo sucedido y que era su responsabilidad luego de haber pagado el producto.

Completamente indignada, lo increpó por su incompetencia, provocando que muchas tazas de café y vasos con diversos liquídos se derramaran, a causa de una respuesta hidroquinética involuntaria, como le ocurría en escasas ocasiones. Tomó todas sus pertenencias y se dirigió furiosa hacia un parque, el cual se encontraba cruzando la calle. Ya hacía un poco de frío, así que decidió colocarse su abrigo y caminar hacia el centro de este, donde existía una hermosa fuente de agua con múltiples chorros.

Espetó un - ¡Estúpido! - refiriéndose a la persona que se había vengado por su travesura. Se sentó en una banca frente a la fuente, echó su cabeza y espalda en el respaldo, cerró sus ojos y escuchó el sonido de agua. La mágica conexión que tenía con ese elemento era lo único que podía calmarla en esos momentos, agradeciendo mentalmente de que no hubiera nadie en la parque para pensar con serenidad.


Última edición por Mitsuky Utsukimine el Miér Ene 23, 2013 10:49 am, editado 5 veces
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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Sáb Ene 19, 2013 9:40 pm

Desde su asiento en el segundo piso pudo ver todo el espectáculo, escuchar sin problemas sus pensamientos y reír al ver cómo hacía el intento de pedir otro café reclamando que no había sido su culpa que la taza cayera. Y cuando sintió la holeada de hidroquinesis abatir el local, mantuvo en pie su taza con sus poderes mágicos. Le impresionó la fuerza que poseía la chica, como también lo poco que la controlaba. Suspiró al notar lo poco disciplinada que estaba la chica respecto de ese tema y se encogió de hombros.

Pensó también que había sido infantil de su parte enfadarse de tal forma por una travesura que no hacía más que serle devuelta. Rió suavemente al pensar que gracias a Dios Francesca no hubiese estado presente, pues de seguro la chica hubiera acabado con una mala pasada mucho peor. Luego de que la chica se fue, volvió a concentrarse en el libro que poseía, y no tardó muchos minutos en acabarlo, al igual que su café. Contenta con haber satisfacido su capricho del día, salió del local y se encaminó por la calle en la que estaba el café, observando las vitrinas de las tiendas aún abiertas y, ya que nunca estaban demás, se compró un libro sobre vampiros. Aquella raza le fascinaba, tanto como leer sobre ella lo que los humanos tenían por decir, por el puro gusto de reírse de tanta barbaridades.

Recordó el parque que había dejado atrás en su camino y, ya que el tiempo, el frío y la noche no significaban nada para ella, se encaminó de vuelta para sentarse en una banca y comenzar a leer el segundo libro del día, o más bien, de la noche. No tardó en escuchar una exclamación, que a su pesar, provenía de la misma chica del café. Se encogió de hombros, sorprendida de que aún no dejara pasar lo ocurrido, y le envió otro mensaje telepático: - Aprende a ser discreta en el mundo de los humanos, a respetar la paz de su ignorancia y carencia de poderes, enséñale modales a tus poderes quinéticos, y quizás algún día, se te abran las puertas hacia seres mucho más poderosos y mágicos con los cuales puedas refugiarte y aprender. -Seguido de esto, le envió un par de visiones del Obelisco de su mundo, con el paisaje detrás de la Fortaleza y el Castillo, cada una rodeada de diferentes estaciones del año.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 10:50 pm

Su paz se acabó al sentir la misma presencia del café en el parque, tanto física como mentalmente. Estaba harta ya de que aquel ser no fuera lo suficientemente valiente para enfrentarla. Se paró rápidamente, apretó sus puños y gritó con todas sus fuerzas: - ¡Ya estoy cansada de que seas tan cobarde cómo para que ni siquiera trates de encararme! ¡Deja de meterte en mi cabeza y da la cara si te crees tan valiente y poderoso! ¡No hay nadie más aquí! ¡Aparece ya de una buena vez! ¡Y deja de enviarme imágenes! ¡Si quieres mostrarme o decirme algo, hazlo tú misma! - Sentenció. Respiró profundamente, tratando de calmarse y no seguir perdiendo la poca compostura que le quedaba en ese momento.


Última edición por Mitsuky Utsukimine el Miér Ene 23, 2013 10:52 am, editado 1 vez
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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Sáb Ene 19, 2013 11:08 pm

Escuchó cada una de las palabras de la chica, no porque estuviera gritando ni prestando su atención, sino porque se había sentado a un banco de distancia que ella. No prestó atención a sus exclamaciones de niña caprichosa intentando provocar, sino que se limitó a dar vuelta la página de su libro y seguir leyendo, suspirando suavemente.- No tienes necesidad de gritar. -Comentó con calma y tono neutro, desinteresada completamente.

Tampoco deberías estar tan indignada. Tú juegas con los humanos utilizando tus poderes. Yo juego contigo utilizando los míos. Es la ley del comportamiento que tú misma has creado. Si no te gusta, ya es demasiado tarde. -Agregó luego, soltando el libro por unos momentos para estirarse y colocarse el chaleco negro que hasta ese momento estaba en su regazo, para luego volver a tomar el libro, que durante esos momentos en que no lo sostuvo, se había mantenido en el aire en el mismo lugar donde lo había estado sosteniendo antes. Había hecho al libro cobrar vida mágicamente para levitar en el aire en cuanto estuviera previsto de apoyo físico. Un truco más sencillo que el dos más dos.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 11:42 pm

Estaba tan enfurecida que ni siquiera se había percatado en qué minuto había llegado la mujer. - ¿Ella era quien la había sacado de quicio todo este tiempo? - Pensó para sí misma. Se volteó con los ojos cerrados y le escupió molesta las palabras: - ¡Escucha! ¡Tú no tienes ningún derecho de decirme qué debo o no hacer con mis poderes! Así que, mantente alejada de lo que no... - Calló al abrir los ojos y contemplar a la mujer. - te incube... - Finalizando en un susurro.

Era como si su furia desaparecía instantáneamente dentro de sí. No podía dejar de mirarla. Su cuerpo, su cabello, y sus ojos... Eran lo más hermoso que había visto en su vida. Era como si hubiera sido creada por los mismos ángeles y traída como la joya más inalcanzable del mundo. No pudo evitar abrir un poco sus labios por la impresión. Sintió como sus mejillas se sonrojaban de un intenso rojo, así que desvió el rostro y bajó un poco la mirada para que la desconocida no lograra ver su expresión. Pensó: - ¡Dios Mío! ¡Es bellísima! ¡¿Por qué demonios siempre tengo que enamorarme a primera vista?! - Recriminándose esto último.

Levantó un poco la vista y observó el libro levitar. Le sorprendió un poco, pero luego no pudo sentir más que vergüenza por la actitud de aquella noche. Se encontraba frente a una hechicera y ella solo se había comportado de forma infantil. - Lo lamento, no debí ocasionar tanto alboroto en el café. Jamás utilizó mis poderes de esa manera, solo estaba aburrida y quería divertirme un poco. De verdad lo siento. - Dijo, bajando nuevamente la mirada al piso, como si fuera lo más interesante del mundo.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Dom Ene 20, 2013 12:02 am

Ante aquellos primeros gritos, no le prestó atención en lo absoluto, sino que continuó su lectura con el temple más calmado que podría llegar a tener en una noche de verano bajo los majestuosos árboles de París. Es más, no le miró hasta que calló súbitamente y escuchó sus pensamientos. Alzó una ceja, sorprendiéndose de la capacidad de enamoramiento que tenía. Volvió entonces a su semblante serio y le miró de pies a cabeza, examinándola.

¿Decías? -Preguntó con algo de sarcasmo, como si pretendiera hacerle ver que no solo se había comportado mal en el café, sino que lo había hecho hasta hace unos segundos. Cerró entonces el libro y se apoyó con mayor comodidad en el respaldo de la banca, cruzando su pierna derecha sobre la izquierda y posando el libro en su regazo, sostenido por ambas manos.

¿Con quién aprendes? ¿Dónde está tu tutor? -Preguntó con voz suave, como si repentinamente se hubiera interesado en la chica.- ¿No te enseñó a respetar a los humanos en la paz de su ignorancia y su carencia de poderes? -Espetó luego, sin alzar el tono de voz, sino que manteniéndose tal cual había estado desde sus primeras palabras audibles: seria.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Dom Ene 20, 2013 1:17 am

Frunció un poco el ceño al percatarse de que la mujer le había prestado nula atención. Respiró profundamente y levantó la vista, aún con las mejillas teñidas de rojo: - Te decía que lamento haberme comportado de un modo tan infantil contigo y las demás personas. ¿Mi tutor? Es un gran hidroquinético. Me ha dado bastante libertad a lo largo de toda mi vida, dice que ya soy capaz de cuidarme sola y tiene plena confianza en mí. Lo más probable es que debe estar durmiendo ahora. Ha tenido días muy agotadores en nuestra empresa en este último tiempo. ¡Y por supuesto que me ha enseñado aquello! Es solo que... A veces siento que no quiere que desarrolle mi máximo potencial. - Dijo algo entristecida. - Por eso practico como lo hice hace un rato, aunque no dejo de sentirme incapaz acerca de la realización de ciertas cosas en relación al control de mi quinesis, la adecuada respeto a cómo debería ser a mi edad. Me siento solitaria e incomprendida la mayor parte del tiempo... Y en algunas ocasiones, me salgo de control. Pero no lo hago a menudo o a propósito, es solo una manera de descargarme cuando la frustación me supera. - Finalizó mientras se sentaba al lado de la mujer en la banca, jugando y apretando las manos con cierto nerviosismo, y bajando la mirada al piso nuevamente.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Dom Ene 20, 2013 1:48 am

Nuevamente, escuchó las palabras de la menor, y mientras lo hacía, mantuvo una mirada seria e inmutable, suspirando en cuanto la chica terminó sus palabras.- Ah, ticho, konečně. -Dijo para sí en un susurro Checo, su idioma materno, para luego mirarle de forma severa.- No me interesan tus escusas ni palabrerías de adolescente, sino tus acciones. -Sentenció seria, para luego ponerse de pie, como si pretendiera retirarse, mas no le quitó la vista de encima.

Aprende a ser discreta en el mundo de los humanos, a respetar la paz de su ignorancia y carencia de poderes, enséñale modales a tus poderes quinéticos, aprende a controlarlos y mediarlos. -Volvió a repetir, mirándole a los ojos, severa, poderosa, seria. Dejó entonces los dos libros que llevaba sobre la banca, junto a la chica, para luego colocarse frente a ella y alzar sus manos como si sostuviera una esfera, mas sin sostener nada.- Adducite. -Susurró, tras lo cual la magia que exhalaba de sus manos hizo aparecer dos libros entre ellas, los cuales cayeron descuidadamente sobre el regazo de la chica. Se titulaban Blackwood Farm y Blood Canticle.

Léelos, y créete cada palabra en ellos, y más importante aún, jamás vuelvas a subestimar a ningún ser sobrenatural. Y nunca, nunca, por lo que más quieras, juegues con la paciencia de una bruja. De no ser así, te guiarás a ti misma a tu fin mortal. -Sentenció luego, tomando sus libros con ademán de retirarse.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Dom Ene 20, 2013 2:22 pm

No pudo evitar estremecerse un poco cuando experimentó la fría y severa mirada de la hechicera, la cual estaba en directo contacto con sus ojos. Bajó la vista con cierto desconcierto, al sentir que 2 libros caían bruscamente sobre su regazo. Los tómo en sus manos y los observó con detenimiento. Reconoció que se trataban de los 2 últimos ejemplares de la saga Crónicas Vampíricas de Anne Rice. Siempre había tenido un profundo interés por leer toda la saga, pero la falta de tiempo se lo había impedido.

Al notar que la mujer estaba por marcharse, se levantó con rapidez de la banca y gritó: - ¡Espera! - Al alcanzarla, tomó su muñeca derecha con su mano izquierda mientras que con la otra sostenía fuertemente los 2 libros contra su pecho. Prosiguió: - Gracias... Sé que nuestro primer encuentro no fue muy bueno del todo, pero desearía volver a verte. Seguiré tu consejo y leeré los libros. Solo necesitaba que alguien me escuchara y tú lo hiciste, pensando que debió haber sido una completa pérdida de tiempo para ti. - Rió suavemente y esbozó una tierna y pequeña sonrisa. - Por eso te lo agradezco, por el simple hecho de haberme escuchado... ¡Prometo leerlos lo antes posible! - Dijo con algo de entusiasmo. - Pero primero debo terminar el libro que estaba leyendo en el café. - Dirigió su mirada hacia la banca donde estaba antes y su rostro se cubrió de una profunda tristeza: - Ay, no... - Murmuró afligida.

Soltó la muñeca de la bruja y caminó lentamente hacia el asiento. Dejó los 2 libros que tenía en su pecho sobre él, y tomó el libro de su saga favorita con ambas manos. Se había estropeado, gran parte de la esquina superior derecha se había manchado con café. Algunas hojas se habían pegado y una gran porción de la tinta se había corrido. Dijo bastante apenada y en voz alta, más para sí que para la extraña con la que se encontraba: - Estaba tan molesta con lo sucedido en el local, que me olvidé por completo en absorber el agua del café de las hojas... Y lo peor de todo, ¡Es que este era parte de una edición limitada que había sacado Phillip Pullman! Pues... ¡Ni modo! No hay nada más que pueda hacer. El agua se ha secado y es imposible para mí repararlo. A veces me siento tan inútil de no poder realizar bien simples cosas como esta... - Denotando amargura en la última frase.

Tomó los otros 2 libros y sostuvo los 3 fuertemente contra su pecho. Se volteó hacia la hechicera y le dijo: - Fue un placer conocerte, a pesar de todos los inconvenientes ocurridos. - Sonrió. - Lamento haberme atrevido a jugar con tu paciencia y haber quitado tanto de tu valioso tiempo. Una hechicera tan sabia como tú no debería malgastarlo con una niña indisciplinada como yo... - Finalizando con cierta ingenuidad.

En ese momento, sintió vibrar su celular en su bolsillo derecho. Metió la mano, lo sacó y no pudo evitar sonreír inocentemente. Eran las 2:30 de la madrugada ¿Tan rápido habían pasado las horas ya? Ni siquiera se había percatado. Había recibido un mensaje de texto de su tutor, diciéndole que volviera a su hogar. Era muy tarde para que una chica como ella paseara sola por las desiertas calles parisinas.

Volvió a sonreír dulcemente y dijo en un susurro: - A pesar de que me otorgas completa independencia, no puedes dejar de preocuparte por mí... ¿No es así? - Guardó su teléfono, volvió a sostener los libros con fuerza para que no se le cayeran, volteó hacia la mujer y le habló: - Ya debo irme. Mi tutor está muy inquieto por no haber llegado a casa aún. ¡Espero que podamos volver a encontrarnos en otra oportunidad! - Exclamó con una gran y sincera sonrisa en su rostro. - A pesar de que ni siquiera sé tu nombre. - Rió divertida. - Pero todos tenemos nuestros secretos ¿No lo crees? Bueno, adiós. - Hizo un ademán con la mano despidiéndose de la bruja y empezó a caminar lentamente para salir del parque, solo escuchando la danza del viento entre las hojas de los árboles, la sincronía de los chorros de agua y el resonar de sus tacones.

Pensó cuando ya estaba un poco más alejada de la hechicera: - Realmente deseo volverte a ver y saber más de ti. Cómo eres en verdad y aprender de esa gran sabiduría que tanto parece enorgullecerte. Aún tengo cierto interés por esas imágenes que me mandaste... ¿Qué era ese lugar? Jamás había visto uno como aquel, a pesar de haber recorrido gran parte del mundo. Pero bueno, no podemos tener todo lo que deseamos en la vida. ¿No es verdad? - Cerrando momentáneamente los ojos y dejándose llevar por la frescura de esa noche.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Dom Ene 20, 2013 2:59 pm

El agarre de su muñeca derecha le hizo voltear a verla con severidad nuevamente, y durante unos segundos en su rostro se figuró un gesto de indignación. Sin embargo, suavizó la mirada y se dedicó a esuchar cada una de sus palabras en silencio, pestañeando tranquilamente de cuando en cuando a modo de procesar sus palabras, sin interrumpirle en lo absoluto, pues sabía que su monólogo no acabaría. Una vez la chica le soltó la mano para revisar su teléfono móvil, sacudió su muñeca a modo de arreglar el puño de su camisa, que se había arrugado levemente.

Cuando la chica se volteó e hizo ademán de retirarse, suspiró y se encogió de hombros suavemente.- Mitsuky. -Susurró su nombre para sí, como si lo hubiera descubierto recién y pretendiera recordarlo. Aunque la verdad era que lo supo apenas leyó su mente en el café. Levantó su mano derecha, la que tenía libre de sujetar sus libros y que había detenido la chica en busca de su atención y la estiró en dirección a ella y, con la concentración suficiente, envió un haz de energía que, apenas alcanzó el libro al que iba destinado, reparó el daño del café, dejándolo como nuevo.

En cuanto llegues a casa, Mitsuky, pregúntale a Yataki todo lo que sepa sobre Swinside. Si llegara a saber, tus preguntas serán respondidas. Si no, tu destino quedará apartado de ellas. -Le habló con la mente, viéndola alejarse.



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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Dom Ene 20, 2013 9:24 pm

- ¿Swinside? - Susurró al recibir nuevamente un mensaje por parte de la misteriosa hechicera. Se volteó para mirarla, pero ya era tarde. Se había alejado bastante de la fuente y Yataki estaba desesperado, esperándola en casa. Suspiró pesadamente mientras detenía con su brazo izquierdo a un taxi para que la llevara a su dulce hogar.

Subió en el ascensor hasta el último piso, caminó por un pequeño corredor, sacó las llaves del bolsillo izquierdo de su abrigo y abrió la puerta. El gran recibidor y sala de estar se encontraban en penumbras, solo siendo iluminados por la magnífica luna llena y las múltiples luces de las calles parisinas que se filtraban por las blancas cortinas. Se acercó silenciosamente hacia el sillón de cuero blanco, donde dormía apaciblemente su tutor, quien debía estar muy cansado por el trabajo y la larga espera. Sonrió tiernamente, lo arropó con una manta que estaba en una repisa cercana, se agachó y besó su frente mientras acariciaba su cabello. Le susurró traviesa: - Ni te imaginas todo lo que me sucedió cuando salí esta noche… -

Se dirigió a su habitación y abrió la puerta. La cerró al entrar y observó su cuarto por unos instantes. Estaba tan ordenado que ni lo reconocía. - ¿Tienes que ser siempre tan maniático del orden y la limpieza? - Pensó, moviendo de un lado para el otro su cabeza de forma divertida, refiriéndose a su maestro. Se sacó la boina, el abrigo, el manchado vestido y las medias panti, tirándolos a un cesto correspondiente a la ropa sucia, el cual se hallaba dentro del armario. Arrojó los tacones en el lugar que tenían dentro del ropero, quedándose solamente en su ropa interior morada con encajes negros. Se acercó al majestuoso y antiguo toilette de madera de caoba, el cual utilizaba para todos sus “rituales” de belleza. Se sentó frente a él en un banquito de caoba, mirándose en el ovalado espejo. Se sacó el maquillaje del rostro y el esmalte de las uñas, para luego cubrir su cuerpo con múltiples cremas y lociones, manteniendo así su piel tersa y fresca.

Se acercó a su cama y se vistió con un camisón de seda color calipso con encajes negros, el cual le llegaba un poco más arriba de las rodillas. También se colocó una bata de seda negra con encajes calipsos, que hacía juego y le llegaba a la mitad de las pantorrillas, y se calzó unas pantuflas peluditas de color negro. Contempló nuevamente su habitación, no pudiendo evitar sonreír. Sus 2 amadas mascotas dormían tranquilamente en su habitación. Su hurón se encontraba dentro de su jaula en una pequeña mesita al lado izquierdo del tocador, la cual estaba muy cerca de la pared y su tigresa adulta, a los pies de la cama tamaño “Rey” en una gran alfombra de piel sintética color blanco invierno.

Realmente adoraba esa habitación, siempre la reconfortaba y la hacía sentir segura. Era bastante amplia, de un tamaño rectangular, pintada de un rosa pastel y con un piso de caoba. La puerta, de ese mismo material, se encontraba en la esquina inferior izquierda. Esta se conectaba con un pequeño pasillo que llevaba al recibidor, sala de estar, comedor y cocina. Después de todo, ese enorme departamento era un loft estilo minimalista, con pocas puertas y paredes. Al entrar al cuarto, a mano izquierda, se hallaba un gran baño personal y junto a esa puerta, existía otra a un metro de distancia que llevaba a su biblioteca privada. En la pared del fondo, se hallaban en este orden: La mesita del hurón, el tocador de madera, una mesita de noche, la gigantesca cama y otra mesita de noche; ambas mesitas tenía su propio candelabro eléctrico dorado con algunos adornos de esferas y gotas de cristal. A mano derecha de la habitación, se encontraba el único y enorme ventanal, el cual tenía la vista de la Torre Eiffel en su totalidad y era cubierto por unas delgadas y finas cortinas del mismo tono de las paredes. Junto al ventanal, un escritorio de caoba donde yacían sus libros personales, de estudio y un Notebook Sony Vaio color negro junto al resto de accesorios tecnológicos que requería. Frente la cama y a unos metros de la puerta principal, se encontraba el espacioso armario, con una sección de verano y otra de invierno. Ahí guardaba toda su ropa, aunque en muchas ocasiones no era capaz de encontrarla por lo desorganizada que era. Finalmente, en el techo colgaba un ostentoso candelabro eléctrico de color dorado y con múltiples adornos, en forma de esferas y gotas de cristal, formando cadenas o simplemente colgando.

Caminó hasta el escritorio, donde depositó los 3 libros y luego regresó a la cama para acostarse. Dejó en la mesita de noche su Iphone 5 con audífonos, sus llaves, su billetera y su monedero, los cuales eran de un tono rosa intenso. Se acostó de costado, mirando hacia la derecha. Observó por última vez la hora. Eran las 3:30 de la madrugada. Acomodó su cabeza en las almohadas de plumas, y se arropó entre las frazadas y las blancas sábanas de seda. Se durmió al instante. Estaba agotada, aunque no pudo evitar soñar con aquellas misteriosas imágenes de esos desconocidos paisajes, con la hechicera y la palabra Swinside. Todo eso rondó por su cabeza entre sueños.

Despertó a la mañana siguiente por unas diminutas luces del sol que se filtraban por las cortinas. Aunque se cubrió completamente con las sábanas, no pudo volver a dormir. Resignada, se sentó en la cama, estirándose perezosamente y se encaminó al baño para darse una relajante ducha. Una vez duchada y cubierta con sus cremas, se vistió. Era algo simple y causal para llevar en casa. Vestía un suéter holgado y delgado de lana blanco invierno sin hombros, el cual dejaba ver los tirantes negros de su sostén. Y le quedaba un poco grande también, dejando apenas visible sus dedos. Llevaba una boina negra en su cabeza con el mismo peinado de ayer, unas medias panti color negro y sobre estas, unos shorts de jeans azules, que le llegaban a la mitad del muslo. Y en sus pies, las mismas pantuflas peluditas. Apenas se había maquillado, con un brillo labial de un tono rosa, un fino delineado negro en sus ojos y las uñas pintadas de negro con brillos. Al fin y al cabo, era un día sábado, no tenía compromisos educacionales ni obligaciones laborales.

Hizo su cama, guardó su pijama bajo las almohadas, arrojó la ropa interior sucia al cesto, abrió las cortinas para que el sol iluminara la habitación, salió del cuarto y miró la hora en su celular. Eran las 8:45 de la mañana. Maldijo por lo bajo por haber despertado tan temprano en su día libre y se dirigió a la cocina. Antes de entrar allí, se había percatado de que Yataki aún dormía en el sofá, por lo que decidió darle una pequeña sorpresa. Le iba a preparar el desayuno. Algo simple en verdad, no tenía la energía ni los ánimos para cocinar. Preparó 2 omelettes con queso, jamón, tomates, champiñones y algunas especias, y un vaso de naranja natural para cada uno como acompañamiento.

Al terminar de cocinar, tiró los trastes al lavavajillas y se dispuso a despertar a su mentor. Se agachó a su lado y lo sacudió suavemente, el cual despertó de un sobresalto al no haberse dado cuenta de que se había quedado dormido anoche. La chica rió con ganas por la reacción y le dijo: - El desayuno está servido. - Ambos se dirigieron al comedor, se sentaron uno frente al otro y empezaron a comer. Charlaban de vez en cuando mientras desayunaban, hasta que la chica tuvo el valor de hacerle la pregunta a su maestro, esa que estuvo constantemente apareciéndosele en sus sueños anoche: - Yataki… ¿Tú sabes alguna cosa sobre Swinside, por casualidad? Lo que sea que tengas de información, me servirá. - Yataki, sorprendido, le preguntó por qué y ella respondió: - Es por mera curiosidad. - Lamentablemente, él le dijo que jamás había escuchado ese nombre en su vida, lo que entristeció a la chica, provocando que bajara la mirada a su regazo y murmurara: - Ya veo… - Yataki no se percató del cambio de actitud y miró el reloj en su muñeca izquierda. Eran las 9:30 de la mañana. ¡Tenía solo 30 minutos para llegar a la oficina y empezar con sus labores! Por lo que se levantó rápidamente de la mesa, se dirigió a su cuarto, se bañó, se vistió, se despidió con un veloz beso en la mejilla derecha de la niña y gritó un “¡Adiós!” mientras cerraba con estrépito la puerta, corriendo por el pasillo para alcanzar el ascensor y llamar a un taxi.

- Adiós… - Susurró la chica aún con cierta desilusión. Se quedó un rato sentada ahí, disfrutando del vasto silencio del departamento. Luego, se levantó de la mesa, recogió los trastes y los tiró al lavavajillas. Se fue a su cuarto y se desplomó en la cama. Sus mascotas tenían el sueño pesado, así que no le importaba meter todo el ruido que quisiera. Tenía la cabeza en una almohada, mirando en trance por la ventana. Sin embargo, algo provocó que hablara en voz alta y se sentara de golpe en la cama, cruzando sus piernas a lo indio: - ¡La biblioteca! ¡Si necesito descubrir algo respecto a ese extraño lugar, lo más probable es que encuentre la respuesta ahí! – Gritó con entusiasmo. Se levantó, ordenó un poco la cama y se arrodilló al lado de su tigresa: - Garasu, Garasu… - Susurró mientras la sacudía levemente. La tigresa gruñó un poco, bostezando de paso, para luego abrir sus ojos ante su dueña con pereza. - Quiero que me acompañes a la biblioteca, para que así no me sienta tan solita. ¿Qué dices? - Sonriéndole a su amiga como si esta le comprendiera. La tigresa volvió a gruñir y bostezar. Iba a cerrar nuevamente sus ojos cuando escuchó: - ¡Oye! No es necesario que estés despierta, solo quiero que me sigas y me acompañes. Puedes dormir frente a la chimenea de la biblioteca si quieres. - La tigresa, resignada, siguió a su dueña con un caminar lento y tranquilo. La chica antes de abrir la puerta, dirigió la mirada hacia su hurón y se dijo mentalmente: - Es mejor que no te despierte a ti. Eres demasiado revoltoso y juguetón. Eso no ayudaría para nada en mi investigación. - Así que, abrió la puerta y solo ellas entraron.

Era una gran habitación de un tamaño cuadrado. En frente de la puerta, había un ventanal que cubría toda la pared con unas inmensas cortinas color vino tinto en ambos extremos. Se podía contemplar la majestuosidad de parques, calles y edificaciones parisinas desde ahí. A mano derecha e izquierda, 2 grandes libreros cubrían toda la pared, separados a solo 5 centímetros del techo. La única diferencia era que en el derecho había un gran chimenea, para pasar tardes invernales en el cuarto. En la pared donde se hallaba la puerta, también existía un librero cubriéndola hasta la sección donde iniciaba la misma. El piso estaba cubierto por una alfombra color rojo sangre y lo poco que se veía de pared, era de un negro azabache. Al interior de la habitación, en forma de media luna, había sillones de cuero negro y mesitas de caoba a sus costados con candelabros eléctricos, semejantes a los que tenía la chica en su habitación, para facilitar la lectura por las noches. En el centro de la media luna, se hallaba una mesa baja rectangular de caoba con algunas ornamentaciones de diversos materiales. Y colgando del techo, un candelabro idéntico al del cuarto de la niña.

La tigresa, de manera holgazán, caminó hasta quedar al frente de la chimenea. Se acomodó y retomó su sueño interrumpido. La chica sonrió al verla, era igual de haragana que la dueña respecto al sueño. Pero ahora no podía dormir. Tenía que averiguar por sus propios medios qué era Swinside. Lo haría, aunque le llevara todo el día si era necesario.

Esa era la colección privada de su madre y nadie, aparte de ella, entraba a ese lugar cuando estaba viva. Tenía millones de libros relacionados con seres sobrenaturales de todo tipo. Licántropos, vampiros, taltos, brujos, hechiceros, metamorfos, quinéticos llenaban por completo las repisas de los libreros. Todo estaba ordenado de manera alfabética. Decidió iniciar con la letra S, porque así comenzaba la palabra que estaba investigando. Al no encontrar nada, continuó con el resto de las secciones. Buscó y registró cada libro, cada manuscrito, cada pergamino, cada carta que encontró; pero no había nada. En ningún lugar nombraban al famoso Swinside. Decidió traer su Notebook a la biblioteca y buscar por Internet. Salió de ahí y entró a su cuarto. Al llegar a su escritorio, notó sorprendida que el libro, el cual se había estropeado ayer por el café, se encontraba como nuevo. Murmuró con una sonrisa de agradecimiento: - No tenía por qué hacer eso, ni siquiera somos amigas. Es más, ni siquiera nos conocemos... Ni el nombre de la otra. - Pero dejó de meditar aquello. Volvió de inmediato a la biblioteca, dejando la puerta abierta tras de sí. Se sentó y se estiró completamente en un sillón mientras apoyaba la espalda en el brazo de este. Todo lo que halló eran referencias históricas respecto a un monumento megalítico crómlech que llevaba el nombre de Swinside, pero nada sobrenatural. Ya frustrada, dejó su Notebook en la mesa de centro y para descargar su furia, gritó con todas sus fuerzas: - ¿¡Quién demonios no quiere que sepa de ese lugar?! ¡He estado todo el día aquí y no he encontrado nada! ¡Ya atardeció y no descubrí ni una maldita pista! - Golpeando con su puño izquierdo un costado de la chimenea. Se asustó, al sentir que algo se había desplomado desde lo más alto del librero. Se acercó, se agachó y examinó lo caído, tomándolo entre sus manos. Era un viejo y grueso libro. Estaba forrado de cuero negro y tenía ondulaciones doradas alrededor. Estaba lleno de polvo, por lo que la chica sopló y se sorprendió al no hallar título en la portada. Tampoco había algo en la contraportada. No había nada escrito en el exterior. - Qué extraño… - Se dijo a sí misma. - Es muy extraño… -

Se acomodó en el vientre de Garasu, quien seguía profundamente dormida. Abrió el libro y encontró las palabras “Liens Du Sang”, escritas en tinta roja en la primera página. Pasó a la siguiente hoja con sumo cuidado al parecer estas tan antiguas y frágiles, y descubrió un índice con las siguientes categorías: - Liens Du Sang, Hechiceras Gemelas, Razas, Habilidades. - Leyó en voz alta. Aún frustrada por no encontrar lo que quería, empezó a leer el libro de todas formas, ya que sentía como si un hechizo la atrajera para continuar. Empezó su lectura y sintió algo extraño. Cada vez que avanza con el siguiente párrafo, un inexplicable sueño se iba apoderando más y más de ella. Era como si el libro hubiera cambiado de opinión y no quería dejarla proseguir. Eso jamás le había ocurrido antes con un libro. Sus ojos se volvían pesados y cabeceaba a ratos, regresando a la lectura más débil en cada ocasión. Leyó la palabra Swinside, pero no se sintió satisfecha. No quería detenerse, aunque el sueño jugara en su contra. - (…) Así, Danka cambió su nombre por Pandora... - Fue lo último que sus ojos leyeron y su voz articuló antes de quedarse dormida. - Pandora… - Llamándola entre sueños, como si deseara convocarla. - Pandora, yo realmente quiero saber qué… - Fue lo último que dijo antes de perder sus fuerzas por el estado de inconsciencia en que se hallaba, acurrucándose más hacia el animal para entrar en calor. Botó el libro de sus manos, cayendo directo al suelo. Este se abrió de par en par en un bello dibujo hecho a mano. Se lograban apreciar impresionantes estructuras y majestuosos paisajes con las 4 estaciones del año, conviviendo en sincronía y armonía. Y un par de hechiceras gemelas rodeadas de criaturas sobrenaturales, como licántropos, vampiros, taltos y muchos más.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Dom Ene 20, 2013 11:36 pm

Después de que la chica se hubiese alejado lo suficiente como para perderla de vista, y no antes de haber tenido la certeza de que no había nadie a su alrededor, recitó las palabras mágicas correspondientes para volver a su hogar, Liens du Sang. Inmediatamente se creó un pequeño círculo de luz a su alrededor en el suelo y la gravedad comenzó a perder control dentro de este. Pronto sus cabellos comenzaron a flotar suavemente y la luz comenzó a ascender, rodeando su cuerpo, y pocos segundos después su cuerpo desapareció desvaneciéndose del mundo humano, para luego aparecer de la misma manera en su habitación, dentro de la Fortaleza Dall’Ara.

Ya en su cuarto, que compartía con su gemela, saludó a su hermana con un abrazo y un beso como era de costumbre, dejó los libros en la mesita de noche que estaba junto a su cama, y se dirigió al baño personal que compartían en la habitación. Se dio una larga y relajante ducha para luego colocarse el pijama, el cual constaba de una camisa larga de franela y un par de calcetines abrigadores, puesto que esa noche el invierno se había hecho con la isla de la Fortaleza. Se dirigió a su cama e inmediatamente se acostó, deseándole las buenas noches a su gemela, que estaba acostada desde antes de que llegara.

Por la mañana, como era de costumbre, no dejó de dormir hasta que su hermana la despertó, obligándole a salir de la cama para cumplir la rutina de siempre, la cual no tiene necesidad de ser nombrada. Nuevamente se dio una ducha, las cuales le encantaban, en especial en aquel lugar puesto que no había restricción de tiempo, ni agua ni gas, ya que todo funcionaba mágicamente. Después de salir de la ducha, se vistió con una camisa negra bastante sencilla, similar a la del día anterior, unos pantalones de tela del mismo color que le llegaban hasta sobre los tobillos y una chaqueta de terciopelo rojo vino, adornado por pasamanería negra de encaje y unos botones metálicos de color dorado. Tenía unos puños remangados y abotonados por botones dorados de menor tamaño que los otros, rodeados también por pasamanería negra de encaje, y un cuello alto con un doblé hacia atrás. Con todo eso, la chaqueta tenía cierto estilo pirata. La llevaba desabotonada, y debajo de esta y sobre la camisa negra, vestía un chaleco corto, de la misma tela y color que la chaqueta, pero con abotonado negro, y sus pies calzaban las mismas botas con tacón alto de cuña, forradas en gamuza color marrón del día anterior. Su pelirrojo cabello estaba hoy peinado hacia el lado izquierdo, naturalmente ondulado y reposando sobre su hombro.

Estaba tranquilamente desayunando con su gemela en la terraza de la parte trasera de Dall'Ara cuando sintió cierta alerta. Arzeus, el Espíritu Guardián de Liens du Sang, se había aparecido entre los árboles Bristlecone, ataviado como siempre con sus trajes de lino blanco, sosteniendo Blackwood Farm en sus manos y señalándolo con su dedo índice, referencia que solo ella entendió en esos momentos. Inmediatamente se puso de pie y caminó hacia él con vehemencia hasta que lo tuvo en frente.- ¿Qué es lo que quieres, Arzeus? ¿Qué te inquieta? -Preguntó al espíritu, quien simplemente pronunció las palabras «Recupera ese libro», para luego desvanecerse.

Nuevamente, sintió la misma alerta que momentos antes, y entonces se dio cuenta de que no había sido Arzeus quien la emitió, sino que este tan solo había reaccionado a ella. Hizo acopio de sus poderes mágicos y telepáticos para seguir el rastro de la señal y llegar a su fuente, y dio con la sorpresa de tener una imagen mental de la chica con la que había estado la noche anterior. Sin pensarlo dos veces, volteó para volver donde su hermana e informarle que viajaría a la Tierra nuevamente.

Una vez sola, comenzó a caminar hacia el pantano, a modo de acercarse al Obelisco.- Gods, let it be a success. Bring it to my place. -Recitó, palabras cuya magia y poder le llevaron hasta el loby del edificio en el que hospedaba la quinética. Caminó con paso firme hasta el ascensor, donde se cruzó con un hombre que reconoció como el quinético tutor, apretó el botón correspondiente y en pocos segundo se encontró caminando por el pasillo que daba a la puerta de su apartamento. Abrió la puerta con su magia y la cerró manualmente tras haber entrado, buscó mentalmente a la chica y caminó hacia la biblioteca, haciendo sonar a propósito sus tacones en el suelo.

Una vez se asomó a la puerta de la habitación, se encontró con aquella escena. Libros por doquier, la tigresa junto a la chimenea, y la niña quedándose dormida sobre un libro hechizado. Un libro hechizado. ¡El libro que reclamaba Arzeus! Escuchó a la chica mencionar su nombre, para luego oírle nuevamente decir «Pandora, yo realmente quiero saber qué…» y caer dormida. Entró deliberadamente dentro de la habitación, cerró el libro de golpe -acabando de paso con el efecto somnífero que tenía el libro sobre la chica- y tomó entre sus manos, observando a la menor con gesto severo.

¿De dónde habéis sacado este libro? -Exclamó molesta, molesta por el hecho de que ahora esa niña sabía su nombre, conocía parte de sus secretos. Sin esperar respuesta, abrió de nuevo el libro y lo examinó capítulo por capítulo, quedándose incrédula al ver que toda la historia anterior a su gobierno en Liens du Sang había sido escrito siglos atrás, pero que todo lo posterior, estaba escrito con tinta fresca, perteneciente a ese mismo siglo. Furiosa, lo cerró con fuerzas nuevamente y observó a la niña, esperando una explicación.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Lun Ene 21, 2013 8:53 am

Empezó a abrir sus ojos lentamente, como si algo o alguien hubiera detenido el hechizo y el sueño desapareciera de su cuerpo. Se incorporó mientras se estiraba con flojera y se tallaba los ojos con sus manos tranquilamente. Todavía no se percataba de la presencia de la hechicera. Sintió algo extraño en su espalda y volteó a ver.

Era Garasu, quien se había despertado velozmente al sentir la presencia de un ser desconocido dentro de la habitación. Al verla, se puso en modo de ataque, gruñendo ferozmente para así proteger a su dueña. - Garasu, Garasu… ¿Qué tienes, amiga? - Le preguntó preocupada a la tigresa mientras la abrazaba para apaciguarla, recibiendo un gruñido más potente que todos los anteriores como respuesta. Sorprendida, dirigió su mirada a quien había sido el responsable de enfadar tanto a su amiga y se percató que era la misma mujer que había conocido ayer en la noche. - T-tú… - Titubeó intranquila, al sentir la severa mirada de la bruja sobre ella. Ese único monosílabo fue el detonante para lo siguiente que iba a ocurrir.

Garasu se soltó del agarre de su dueña, abrió sus garras, gruñó lo más fuerte que le dieron su garganta y sus pulmones, y saltó directamente al cuerpo de la bruja con intenciones de matarla. - ¡Garasu, No! - Gritó la chica aterrada, corriendo tras ella para detenerla. Cuando estaba a unos pocos centímetros de su objetivo, la niña atrapó fuertemente al animal mientras este intentaba removerse frenéticamente del agarre para seguir con su misión, ambas revolcándose en el piso. - ¡Garasu, ya basta! ¡Ella no desea hacerme daño! ¡No quiere lastimarme, no es tu enemiga! ¡Es una amiga mía! ¡¿De acuerdo?! - Le dijo desesperada. No deseaba que la hiriera. Si ella estaba allí era por una razón, aunque no sabía cómo ni cuándo había entrado al departamento.

Garasu ya más calmada, pero sin ser menos reacia frente a la misteriosa invitada, caminó hasta el lugar donde se hallaba durmiendo, y vigilaba a su dueña con la cabeza y el cuerpo de manera erguida. Altiva y atenta a cualquier insinuación de agresión que ocasionara la hechicera, hasta el más mínimo movimiento.

La chica suspiró pesadamente, se volteó hacia la mujer e hizo una pequeña reverencia en forma de disculpa. - Lamento mucho que haya tratado de atacarte. Generalmente actúa así solo con personas que yo no le he presentado formalmente. Me han pasado cosas algo… fuertes a lo largo de mi vida. - Murmurando lo último melancólicamente. - Por eso, tiene el instinto de velar por mi seguridad todo el tiempo. De verdad lo siento. - Finalizando con otra pequeña reverencia.

Al seguir sintiendo esa mirada severa sobre ella, no pudo evitar titubear al responder la pregunta de la bruja. Estaba algo nerviosa: - ¿E-el libro? Pues… Para serte sincera, no tengo ni la más mínima idea. - Dijo con más seguridad. - Esta era la biblioteca personal de mi madre. Aquí puedes encontrar múltiples libros acerca de seres sobrenaturales, aunque no sabría decirte cuáles son verdad y cuáles no. Son demasiados y no he tenido tiempo suficiente para leerlos todos con la calma que se merecen. - Inspeccionando rápidamente la ahora desordenada biblioteca. - Pero ese libro jamás no la había visto antes. Si te das cuentas, no cayó desde la repisa más alta del librero. Sino que se encontraba acostado arriba de este, en ese pequeño espacio de separación que existe entre él y el techo. ¿Lo ves? - Señalando el posible lugar donde se encontraba el libro antes de desplomarse en el suelo.

- ¿Estás enfadada conmigo? - Preguntó entristecida, llevándose ambas manos al pecho, apretando bajo su suéter el collar que su madre le había regalado cuando tenía 3 años. Jamás se separaba de él y le ayudaba a sentirse segura y en contacto con ella. - Aunque no te entiendo. - Respondió mientras meditaba la situación. - Tú misma me dijiste que buscara información acerca de Swinside. Y ahora qué sé algo acerca de él y de ti, te molestas. ¿Qué tiene de malo? No veo cuál es el problema, Pandora. Ese es tu nombre ¿Cierto? Pues, es agradable por fin conocerte formalmente, aunque sea siempre entre medio de inconvenientes. - Rió dulcemente. - Mi nombre es Mitsuky Utsukimine por si quieres saber. - Mientras cerraba los ojos y esbozaba una tierna y honesta sonrisa.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Lun Ene 21, 2013 9:36 am

Tenía completamente presente que la tigresa se lanzaría contra ella con agresividad, mas no le tenía miedo ni lo sintió cuando lo hizo. Hubiera sido imposible que le hiciera daño, aunque no empleó los hechizos correspondientes a su defensa puesto que, por puro enojo, dejó que la chica lidiara con ella mientras se mantenía firme en su lugar, y escuchó luego las palabras de disculpa posteriores.- ¿De verdad crees que un animal tan simple podría dañarme? -Estaba molesta.- Zkamenět. -Dijo entonces en checo, hechizando a la tigresa.

Frunció el ceño con cada una de las palabras de la muchacha, para acabar volteándose y dándole la espalda, caminar hasta la mesa y depositar el libro con violencia sobre esta.- ¿Que si estoy molesta, me preguntáis? -Espetó con furia, sarcasmo.- ¿Que te he dicho que investiguéis, me decís? -El acento Francés en sus palabras se perfeccionaba de tan solo estar enojada. Llegaba a sonar Francés antiguo y aristocrático.- ¡Pues habéis terciado mis palabras! ¡Eso es lo que hacéis todos los humanos! -Exclamó luego, dejando de prestarle atención a la chica puesto que sintió una cuarta presencia en la habitación, y no era precisamente de un ser vivo.

Inmediatamente, los estantes y repisas de libros comenzaron a vibrar de forma sobrenatural, haciendo que los libros cayeran uno por uno de forma aleatoria y se desparramaran en el suelo. Nuevamente, la rabia se le subió a la cabeza.- ¡Parad de una vez, espíritu metiche! ¡Te ordeno que te detengas! -Sabía que no era el mismo Arzeus el que se encontraba con ellas, pero que eran sus poderes sobrenaturales los que estremecieron la biblioteca. Las vibraciones se detuvieron, y quedaron solo dos libros en pie en sus lugares aún, como si no se hubieran movido siquiera.

Caminó entonces en busca de ellos, descubriendo que no eran libros sino mas bien unos cuadernos forrados en gamuza. Los atrajo a la mesa y los abrió para examinarlos, sabiendo que Arzeus así lo deseaba. Esta vez, encontró un sin fin de fotografías. Rostros que reconocía. Habían vampiros, licántropos, taltos y metamorfos, todos ellos llevaban años viviendo en sus dominios y habían sido fotografiados en la Tierra durante sus viajes en busca de alimento o placeres de la forma más paparazzi posible. Cerró los libros y llevó una mano a su frente, haciendo un esfuerzo poro reprimir su furia e indignación.

Veo que tu madre era una mujer osada y atrevida. Un humano jamás debería dar con estos escritos.-Comentó sin cuidado, juntando los tres libros y soltando la cinta que sujetaba su cabello hacia su izquierda -lo cual hizo que se soltara hacia atrás- para amarrarlos como si fueran un paquete.- Me llevaré estos libros, y en cuanto a ti, abstente de lo que se te dice y no de lo que se te antoja. -Ordenó severa, reprimiendo su furia hacia la seriedad. Se acercó entonces a ella hasta quedar frente a frente y le miró hacia abajo, detalle que se debía a la estatura de ambas.- Citaré mis palabras para que entiendas: «Pregúntale a Yataki todo lo que sepa sobre Swinside. Si llegara a saber, tus preguntas serán respondidas. Si no, tu destino quedará apartado de ellas». -Susurró, para luego proseguir: -¿Y él qué te ha dicho? Que jamás ha escuchado ese nombre en su vida. ¿Se te habían olvidado mis palabras entonces? «Si no llegara a saber, tu destino quedará apartado de ellas» -Agregó esta vez con crueldad.- Y por si no entiendes bien las cosas déjame que te las explique: Tú, humana forrada en lujos, no tienes derecho alguno de saber nada, como tampoco los tuvo la atrevida de tu madre. -Finalizó, separándose.

Observó entonces a la tigresa, lo cual le hizo sonreír con maldad, puesto que el animal hubiera querido lanzarse nuevamente sobre ella en cualquier momento, pero estaba petrificada por la magia. Observó de nuevo a la niña, borrando su sonrisa.- Si no me demuestras que has aprendido algo dentro de una semana, vendré especialmente a borrar tu memoria. -Sentenció, volteando para pasar por encima de los libros hacia la salida.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Lun Ene 21, 2013 8:03 pm

Observó atenta y algo acongojada cómo Pandora hechizaba a Garasu, la cual yacía completamente inmóvil en el lugar donde antes dormía junto a ella. Solo movía sus párpados por necesidad fisiológica y su respirar era muy lento y acompasado. Se estaba angustiando. No sabía si le ocurriría algo grave por estar en ese estado durante todo el tiempo que la hechicera quisiese. No quería perderla, era su única amiga en el mundo…

Tembló al sentir las furiosas y sarcásticas palabras de la bruja. ¿Había terciado lo dicho?, ¿Qué significaba aquello? No lograba entenderlo. Sintió temor al ver los libros desplomarse de sus repisas y caer frenéticamente al piso de manera aleatoria. El hecho de que fuera un posible espíritu, más miedo le producía. Se cubrió el rostro con ambas manos hasta que ya no escuchó el ruido de estos desplomarse. Solo habían quedado 2 cuadernos en pié cuando sacó sus manos y, curiosamente, no se percató de su presencia mientras investigaba.

Se estremeció con cada palabra dicha por la bruja cuando estuvo muy cerca de ella. Se llevó las manos al collar por inercia, apretándolo con fuerzas. ¿Su madre había sacado esas fotografías?, ¿Por qué jamás se lo había contado? Siempre tuvo plena confianza en su pequeña hidroquinética. Tal vez era un secreto que nunca quiso revelar, algo demasiado importante para que alguien no apto de conocimientos se enterara. ¿Qué no tenía derecho a saber al igual que mi madre?, ¡El que estuviera rodeada de riquezas y lujos, no significaba que fuera feliz!

La chica simplemente bajó la mirada, aún con las manos sobre su pecho. Retrocedió algunos pasos, tropezándose de paso con algunos libros, pero sin caer. Entonces, sintió cómo su garganta se apretaba y sus ojos se humedecían. Corrió entre los libros, se arrodilló al lado de su tigresa aún petrificada, la abrazó y comenzó a llorar amargamente. La gruesas lágrimas caían por sus tersas mejillas y los sollozos cada vez se hacían más fuertes. Ya no le importaba en lo más mínimo que la mujer la viera o que su maquillaje se corriera. Se sentía tan débil y desprotegida. Completamente inútil de no poder hacer nada por sí misma, ni siquiera controlar su quinesis a la perfección, como ella creía.

Sintió una suave lamida en su mejilla izquierda. Era la tigresa que, con las pocas fuerzas que le quedaban, trataba de reconfortarla. La chica, con los ojos hinchados y rojos por el llanto el cual no pretendía cesar, juntó sus frentes y cerró los ojos, hablando dulcemente y tratando de que la voz no se le quebrara en el intento: - Perdóname… Ni siquiera a ti fui capaz de defender. - Recordando lo sucedido 10 años atrás. ¿Es que acaso ese acontecimiento la perseguiría por el resto de su vida? La muerte de sus padres era un hecho traumático que nunca podría superar.

En todo el tiempo que estuvo abrazando al animal, le había dado la espalda a la hechicera. De pronto, se levantó y empezó a recoger los libros, ignorándola por completo. Seguía llorando, en silencio. Afortunadamente, los escritos estaban clasificados por letra y número, los cuales estaban etiquetados en el lomo. Suspiró reiteradas veces mientras ordenaba. Se sentía tan cansada por todo lo ocurrido que no puso en qué momento cayó al suelo, quedándose dormida. Solo recordaba que apenas pudo ser capaz de ordenar 1 de los 3 libreros y que eran cerca de las 4:00 de la madrugada.

Despertó en su cuarto al día siguiente. No supo cómo llego ahí. Tal vez Yataki la encontró en el piso de la biblioteca y la cargó en sus brazos hasta la cama. Ni siquiera quería imaginarse el regaño por parte de su tutor. Se sentó e inspeccionó el lugar. Las cortinas estaban semi cerradas, Garasu ahora descansaba a su lado en la cama, Kori seguía dormido en su jaula, la puerta de la biblioteca y de su habitación estaban cerradas. No se atrevió a abrir la puerta de la biblioteca después de todo lo sucedido ayer. Se quedó acostada todo el día mirando el techo y durmiendo a ratos, con la misma ropa que llevaba el día anterior, pero con la boina sobre la mesita de noche derecha y se había sacado el maquillaje. Luego de unas horas, acomodó su cabeza entre las almohadas y se perdió en la infinidad de sus pensamientos.

La semana había transcurrido normal. Yataki no había mencionado nada de lo ocurrido en la biblioteca, así que prefirió no preguntarle. Todo fue igual de monótono con el transcurro de los días. Entre el trabajo de la empresa y la universidad nada había vuelto a ser distinto. Pero no pudo desprenderse de ese profundo dolor y soledad que la invadían. El practicar su hidroquinesis no le satisfacía, solo la hacía sentir más ineficiente y deprimida. Aunque las clases de teatro sí que habían funcionado. Yataki no había notado su cambio de actitud en toda la semana. Eso la mantendría tranquila a ella y a sus reflexiones.

Y así llegó el siguiente sábado. Yataki había salido más temprano de lo normal a la oficina, por lo que decidió no despertarla. Pero él no sabía que un gran insomnio se había apoderado de ella gran parte de la semana. Estaba acostada de lado hacia la ventana, cubierta por sus típicas frazadas y blancas sábanas. Solo su pijama era distinto en color, pero no en estilo. El camisón, de un tono rosa intenso con encajes blancos y la bata, a la inversa, y con unas pantuflas peluditas blancas a juego. Su mirada estaba perdida en un punto imaginario de ese bello paisaje soleado que se observaba por el ventanal. Había llorado recientemente y continuaba, temblando de vez en cuando por la angustia. Su hurón, que estaba afuera de su jaula, se acercó a su mejilla visible y trataba de secar sus lágrimas al lamerlas. - Estoy bien, no te preocupes. - Le respondió con voz quebrada. El animal, confundido, solo se enrolló encima de la cintura de la chica, sobre las mantas. La tigresa, igual de preocupada que su compañero, saltó a la cama y se acurrucó a su lado, acariciando la espalda con su cabeza. Suspiró resignada. - Garasu… Es solo que… Me siento tan confundida. - Iniciando uno de sus tantos monólogos. Había puesto música triste desde que había despertado. De cierta forma, las canciones eran las únicas que manifestaban exactamente lo que sentía. - Tal vez no soy tan buena hidroquinética como Yataki dice, incluso él puede que no sea tan excelente como yo creo que es. Si no fuera por ti y Kori, de verdad me sentiría completamente sola en este inmenso mundo. - Sacó el brazo derecho de la cama y tomó su celular. Se dirigió a una sección del mismo y la revisó con tristeza. 0 contactos. Todos esos años le había estado mintiendo a Yataki respecto a sus amistades. Cuando este le preguntaba de por qué no las invitaba a casa, solo respondía que preferían juntarse afuera y salir a algún lado. Odiaba hacerlo, pero era demasiado desconfiada de la gente para volver a creer en ella. La habían herido tantas veces que prefería estar sola antes de volver a decepcionarse. - Mamá, Papá… - Murmuró con voz quebrada. - De verdad los necesito… Especialmente a ti mamá… ¡Te Necesito! - Su cuerpo temblaba mientras cerraba sus ojos con fuerza para contener las lágrimas. Falló. - Ella tenía razón… - Refiriéndose a Pandora. Abrió sus ojos lentamente; estos estaban hinchados, cansados y rojos. - Solo soy una chica soberbia, patética y entrometida que ni siquiera puede controlar su propio poder como es debido. Estuve buscando respuestas de un lugar del que nunca tuve que haber tenido conocimiento en primer lugar. Desde aquel día en el café, ni la meditación me tranquiliza… Yo no soy así, me gusta ser pacífica y no ocasionar confrontaciones. Creí ser lo suficientemente poderosa para encararla y jugar con su paciencia… ¡Pero qué tonta fui! - Mientras apretaba fuertemente la almohada con su mano derecha. - Solo quería acercarme a ella y aprender de su sabiduría. Me equivoqué. Perdí la única oportunidad que tenía para aprender realmente qué significaba ser una quinética, utilizar mi control con responsabilidad y sentir orgullo, y al mismo tiempo, humildad por el don que me han dado. Pandora… - Tratando de invocarla nuevamente, aunque sabía de antemano que la hechicera no volvería. - No vuelvas a perder tu tiempo con una incompetente como yo. Aprendí mi lección. Debo respetar para ser respetada. No te preocupes, ya no volveré a molestarte. Y aunque no quieras aceptarlas, te doy mis sinceras disculpas… De verdad, lo siento mucho… Solo pensé que algún día... Podríamos haber llegado a ser amigas... - Fue lo último que dijo antes de caer dormida por culpa del persistente llanto. Estaba acompañada por sus 2 fieles mascotas que se habían dormido hace unos minutos. Estas se habían acurrucado a su lado para mantenerla más abrigada y segura. La música del celular se encontraba en estado de repetición, siendo programada por la chica unos minutos antes de entregarse a los brazos de Morfeo. Niji de L’Arc~En~Ciel era lo único que se escuchaba en el cuarto, además de las acompasadas respiraciones de los 3 moradores de aquella habitación. - La única que podría haberme comprendido un poco... - Susurró entre sueños.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Lun Ene 21, 2013 9:28 pm

Una semana había pasado desde que volvió a sus dominios con aquellos libros en sus manos, y no tardó más de dos de esos días en examinarlos por completo. Habían pertenecido, en efecto, a la madre de la quinética, quien se había metido de cabeza en una investigación que en la mayoría de los casos, llegaba a datos erróneos. Sin embargo, el dueño anterior a ella había sido un descendiente de un erudito, personas a las cuales aún no lograba descifrar, y razón por la cual Arzeus reclamaba su devolución. Pero, volviendo al hecho de que había pasado una semana, ese día sábado se había levantado con la proposición de cumplir su palabra.

Se vistió con una camiseta de pabilo color verde musgo de algodón, que le quedaba holgada, una falda negra a tablas, pantis negras, zapatos negros de tacón de aguja, y un chaleco de lana del mismo color que la camiseta y se encaminó hacia la costa de la isla de la Fortaleza para tomar un pequeño bote de madera y trasladarse hacia la isla del obelisco. Se acercó a la estructura y tomó asiento bajo su sombra, cruzándose de piernas, a lo oriental, a pesar de estar con aquella falda. No le importaba, puesto que no había nadie más allí. Estaba completamente sola. Juntó sus manos frente a ella y entrelazó sus dedos, cerró los ojos y se concentró.

De esta forma logró llevar sus poderes telepáticos hacia el cuarto en que se encontraba la chica. La sintió recostada en la cama, con el hurón alrededor de ella y escuchando aquella música moderna que consideraba tan estrepitosa. La escuchó entonces hablar con el hurón, decirle que estaba bien, y se quedó escuchando todo lo otro que tuviera por decir. Escuchó cada palabra que iba dirigida a ella. Suspiró y sonrió.- Ah, chérie, todo estaba expuesto desde el principio... -Comentó, aunque obviamente la chica no podía oírle.

Mantuvo entonces sus ojos cerrados y realizó, con suaves susurros recitados, una serie de hechizos. Acto seguido, la música se detuvo, se creó una interferencia en el aparato reproductor y, segundos más tarde, comenzó a sonar [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] de Debussy. Las cortinas se cerraron, obstaculizando el mirar hacia el paisaje exterior, y un cuaderno y un lápiz porta minas comenzaron a moverse solos, y el lápiz escribió las palabras que ella le dictaba desde su posición: «Tu más grande error en la vida ha sido vivir bajo el tormento, con el cual te has guiado hacia caminos equivocados. Te has alimentado de un dolor que te niegas a dejar atrás, pero que tarde o temprano deberás enfrentar. Yo te ofrezco el redimir tu camino. Yo te ofrezco dejarlos atrás, este mismo día.»

Hizo una pausa, ordenando sus siguientes palabras y, de paso, permitiendo al lápiz recargar su punta de mina. Luego, prosiguió: «Reúnete conmigo dentro de tres horas en las antiguas catacumbas del Théâtre des Vampires, cuyas dependencias siguen abandonadas. Debes ir sin compañía y preparada mentalmente para enfrentar tus horrores.» Suspiró, esperó unos momentos, pensando bien en lo que estaba a punto de hacer. Entonces, recitó unas frases en inglés: «We pray for our sorrows to end, and hope that our hearts will blend. Now I will step forward to realize this wish.» Una vez finalizó, detuvo los hechizos, se puso de pie, limpió sus ropas y viajó a la Tierra.

Tres horas más tarde, estaba esperando en aquella dependencia abandonada. había prendido un círculo de velas de la más alta calidad que existía en la Tierra. Frente a ella, había construido una especie de altar, formado por distintas piedras preciosas, cada una con un significado espiritual diferente, las cuales estaban arrimadas para encima tener una base lisa de mármol, y sobre esta, una prenda vieja, quemada, arrugada, ensangrentada. Sobre esta, una estatuilla de Belenus, el Dios celta al que le conjuraba, y a su lado su adaptación romana, Apolo. Ambos estaban acompañados de una vela encendida, y frente a estas dos estatuillas, una fotografía de Hikari. Al lado opuesto del altar y frente al círculo de velas había una mesa, en la cual estaba sentada, y tras ella reposaba una vasija de cerámica de una antigüedad inimaginable. Tenía todo listo para lo que se proponía, y su [Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo] aportaba cierto toque de misterio al lugar. Solo faltaba que llegara la chica y que diera el visto bueno a su plan.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Mar Ene 22, 2013 5:13 pm

Despertó súbitamente, sentándose en la cama. Observó a su alrededor, todo estaba a oscuras. No sabía qué hora sería, ya que las cortinas se encontraban cerradas. Sacó sus piernas de la cama y tomó su celular con la mano izquierda. Eran las 8:00 de la noche. ¿Tanto había dormido? No le importó, tal vez Yataki las había cerrado para que descansara mejor.

Se estiró perezosamente y se levantó, dirigiéndose al escritorio. Tenía deseos de seguir leyendo su libro favorito. Fue entonces cuando se percató de la pequeña nota en el cuaderno. Leyó cada palabra con suma atención y cuidado. - ¿Redimir mi camino? - Pensó confundida. Yataki no había estado allí… Había sido ella… - “Debes ir sin compañía y preparada mentalmente para enfrentar tus horrores”. - Leyó en voz baja. Aquello le hizo estremecerse inconscientemente. No tenía un buen presentimiento sobre eso, pero si le estaba concediendo otra oportunidad no iba a desperdiciarla.

Dejó la cama sin hacer, se bañó rápidamente y se vistió con algo simple. Una boina, medias panti, tacones de charol, abrigo doble botón hasta las rodillas y un vestido del mismo estilo que el morado que usó la otra vez. Todo el conjunto era de color negro. Delineó finamente sus ojos de negro, pintó sus labios con el mismo tono rojo intenso y sus uñas seguían con ese esmalte negro con brillos. Antes de cerrar la puerta tras de sí, contempló a sus 2 dormidas mascotas con dulzura. Garasu en el mismo lugar y Kori, ahora enrollado sobre la almohada donde antes descansaba la chica. - Estaré bien… - Murmuró con una tierna sonrisa. - Eso espero... -

Salió del departamento, bajó por el ascensor y detuvo a un taxi. Le indicó a dónde se dirigía y esa fue toda la conversación. Todo el recorrido fue en silencio, pensando en las millones de posibilidades que ocurrirían esa noche. Le pagó al conductor, salió del taxi, hallándose frente a la derruida estructura. Miró hacia todos lados antes de entrar, no quería que nadie la viera ingresar. Respiró profundamente, armándose de valor y entró.

El lugar estaba destruido por completo, como si un incendio hubiera ocurrido allí hace mucho tiempo atrás. Ladrillos de piedra destrozados, bancas, sillas y tablas de madera quemadas, cortinas y alfombras rasgadas, candelabros despedazados, bastante polvo, múltiples telarañas, y el ensordecedor eco del corretear de las ratas y ratones. Era un sitio demasiado lúgubre para ir solo. Tembló luego de haber inspeccionado con velocidad el antiguo teatro. Reunió todo el coraje que poseía en ese momento, cruzó los brazos sobre su pecho y caminó con cuidado para no lastimarse.

Alumbró uno de los tantos pasillos con su celular para descubrir la escalera que se dirigía a las catacumbas. Tragó saliva y bajó los escalones con calma. Mientras descendía, miró la hora. Eran las 10:30 de la noche. Solo escuchar el resonar de sus tacones no ayudaba las cosas en absoluto. Cuando bajó por completo, observó el altar con cierta intriga, pero no con la importancia que se merecía. Avanzó hasta encontrarse frente a la mesa. Mantenía los brazos cruzados y un semblante serio. - ¿Me llamaste? - Contestó de manera neutra. - ¿Redimir mi destino? - Preguntó. - Si quieres borrar mi memoria y despojarme de mi hidroquinesis… Pues, adelante. - Suspiró con resignación, bajando un poco la mirada. - Poco o nada tengo que perder ya… - Susurró para sí misma.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Mar Ene 22, 2013 8:30 pm

Pasadas las horas, hizo todo acopio de su paciencia para no abandonar sus propósitos, puesto que después de una hora de la acordada, la chica aún no despertaba siquiera, por lo que decidió esperar a que lo hiciera para sentenciar si esperarla o no, y cuando telepáticamente sintió activodad de su parte, supo de inmediato que se dirigiría a su encuentro, por lo que decidió esperar. Supo de inmediato cuando la chica se encontraba ya dentro del teatro, puesto que sus tacones sonaban tan estrepitosamente como sonaban los propios. Para cuando la chica bajó, las velas seguían prendidas, puesto que estaban hechas especialmente para que tuvieran una larga duración.

Aún estaba sentada a la mesa cuando la tuvo enfrente, con la pierna izquierda cruzada sobre la derecha y moviendo suavemente su pie. Apenas le escuchó, soltó una sonora carcajada, la cual resonó en las catacumbas debido al eco que se creó. Luego, miró a la chica con una sonrisa amplia e hizo un gesto afable.- No, chérie, no pretendo borrar tu memoria. Habéis aprendido la lección, eso lo sé bien. -Comentó con una risa suave, aferrando el agarre de su pierna derecha sobre la izquierda, cómodamente sentada en la mesa y con las manos apoyadas en esta a sus costados.- Lo que tengo por ofrecerte es algo mucho más alejado a tu imaginación. -Agregó luego, quitándose el chaleco y dejando sus brazos blancos y de piel suave al descubierto.

Pero antes... -Prosiguió.-Hay asuntos que hablar. -La miró a los ojos, quedándose frente a ella.- Tu dolor siempre se ha alimentado de la misma fuente, tú lo has alimentado de ella, y es así que te has guiado por caminos equivocados. He viajado a Sapporo esta tarde a confirmar si la fuente de tus dolores aún se encuentra en esta Tierra o se ha ido a la vorágine, y efectivamente, siguen aquí, buscándote. Se han aferrado a la Tierra con el propósito de encontrarte. Confían en que estás aquí y son conscientes de muchas cosas, pero ignorantes. Yo te ofrezco acabar con eso. -Hizo una pausa.- Pero para eso debes responder mi pregunta: ¿Estarías dispuesta a invocar los espíritus errantes de tus padres y guiarlos a la Luz? De este modo, serás capaz de acabar tu tormento y cerrar el capítulo. Pero todo está bajo tu decisión personal.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Mar Ene 22, 2013 9:42 pm

Sus ojos se abrieron completamente por cada palabra pronunciada. Sintió miles de agujas clavar su corazón, un gran nudo en la garganta, el desequilibrio de sus piernas y el humedecimiento de sus ojos. No sabía cómo describirlo, millones de sentimientos cruzaban por su alma y chocaban estrepitosamente, debilitando la poca razón que le quedaba en ese instante.

No fue capaz de articular ni una sola sílaba, a pesar de que abrió sus labios. Solo le dio la espalda a la hechicera mientras lloraba en silencio y apretaba el collar entre sus manos. Se dirigió hacia al altar y lo observó, detalle por detalle. Todo esto mientras daba vueltas alrededor de él. Fueron 3 exactamente. Luego de contemplar la fotografía de su madre con nostalgia, cruzó su mirada con la de la bruja y, con su voz quebrada y sus ojos hinchados por el constante llanto, le preguntó: - Antes de responder a tu pregunta, yo quiero preguntarte algo primero… ¿Por qué?, ¿Por qué yo?, ¿Por qué tienes tanto interés en mí y quieres ayudarme?, ¿Qué tengo de especial respecto al resto de los quinéticos? Supongo que debes conocer a cientos más fuertes y poderosos que yo. - Le dijo con honestidad. - Y claro, con muchos menos problemas que los míos. - Añadió, finalizando su interrogatorio hacia aquella, aún, misteriosa mujer.


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Re: Starbucks Magical Coffee

Mensaje por Pandora el Mar Ene 22, 2013 10:03 pm

Sabía que iba a recibir esas preguntas. Eran las preguntas de siempre. Se encogió de hombros y suspiró, como si estuviera ya cansada de decir las frases una y otra vez, a cada ser sobrenatural que se le cruzaba.- ¿Y qué ayuda podría darle yo a seres más poderosos y sabios? ¿No crees que un ser más poderoso y sabio podría encargarse de estas cosas por sí solo? -Volvió a suspirar, como si lo que dijiera fuese obvio.- Justamente porque eres más debil y tienes más problemas que ellos es que estoy aquí. Es mi deber, mi destino y mi pasión. Soy una guardiana de seres sobrenaturales, me encargo de proteger y refugiar vampiros, licántropos, metamorfos y taltos, de proporcionar paz a los espíritus, de calibrar quinéticos, de disciplinar brujos y mantener estos secretos de la raza humana. Todo cuanto la magia me lo permita. -Explicó con paciencia, poniéndose de pie finalmente y limpiando solemnemente sus ropas.

Luego de unos segundos, prosiguió: - Me dedico a recolectar información, de investigar lo sobrenatural, lo mágico y lo espiritual. Me encargo de estar al tanto de los conocimientos humanos, de restringirlos de secretos ancestrales que puedan poner en peligro a cualquier otra raza o especie. Está en mis manos su seguridad y preservación, aprender de ellos y asimilar toda la información posible con estos propósitos. Y puedo ver que tus padres no están en paz, y tú tampoco, y que la única forma de resolverlos es llevarlos a la Luz y cerrar ese capítulo tuyo que se aferró a tu corazón. Y entonces cuando tú llores y los necesites, puedan acudir a ti como ángeles guardianes. Pero para eso debes acceder a lo que te ofrezco.-Finalizó. Caminó entonces hacia la parte de atrás de la mesa y sacó de una de las tumbas un morral de cuero y lo depositó en la mesa.


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