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Mitsuky Utsukimine

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Mitsuky Utsukimine

Mensaje por Mitsuky Utsukimine el Sáb Ene 19, 2013 1:10 am

Nombre: Mitsuky Utsukimine.

Edad: 19 años.

Raza: Humana, hidroquinética.

Orientación Sexual: Homosexual.

Lugar de Origen: Sapporo, Japón.

Residencia Actual: París, Francia.

Habilidad o Poder:
Hidroquinesis: Esta quinesis es el control sobre el agua, que te permite controlar, absorber o generar agua. El entrenamiento le ha dotado de una fuerza capaz de desviar ríos o detener cascadas, pero se encuentra lejos de poder provocar tsunamis o avalanchas de nieve, por lo que es hábil manejando el agua a un rango de distancia que pueda visualizar.


Descripción Física:
Mide aproximadamente 1.58 metros y pesa alrededor de 46 kilogramos. Posee una silueta curvilínea, similar a un reloj de arena. Su gran busto, cintura pequeña, prominentes caderas y trasero no obstaculizan la armonía que genera su figura. Sus delicados brazos y piernas mantienen la simetría respecto a su cuerpo de diosa. Su piel es de un tono canela, la cual se mantiene tersa, brillante y suave, asemejándose a la seda y denotando longevidad. Hermosa a una primera impresión. Su rostro consta de facciones finas, perfectamente delineadas, con grandes pómulos bellamente marcados. Posee una nariz recta, pequeña y fina, delgadas cejas, y largas pestañas. Sus ojos semi rasgados son de un intenso tono chocolate, los cuales mezclan lo enigmático junto a una profunda dulzura. Estos pueden contemplarte con gran ternura y suavidad si lo mereces, para cambiar rápidamente a una mirada fría y reservada si llegas a ofenderla, traicionarla o decepcionarla. Sus armoniosos y preciosos labios junto a su perlada sonrisa expresan casi siempre sus más sinceros e intensos sentimientos, adquiriendo un aspecto sumamente angelical. Su cabello es, también, de un intenso color chocolate con algunos visos de un tono castaño más claro, manteniendo el largo hasta un poco más arriba de su cintura. Suele variar sus estilos respecto a peinados, persistiendo el cabello liso, con o sin flequillo, o el cabello con suaves ondulaciones. Finalmente, posee 3 tatuajes en su cuerpo. Un símbolo del “agua-control” en su muñeca derecha, un símbolo del yin y yang en su oblicuo izquierdo y unas hermosas alas de ángel que cubren toda su espalda.

Descripción Psicológica:
Es una chica tierna e inocente, preocupándose, en la mayoría de las ocasiones, más del bienestar de su círculo cercano que de ella misma. Suele ser tímida, introvertida y un poco fría cuando se encuentra rodeada de una gran multitud de personas, o con aquellas que le producen cierto recelo. Pero si has aprendido a ganarte su confianza, considérate afortunado, porque has conseguido una fiel, honesta y eterna amiga. Siempre está ahí para escuchar los problemas de los demás, dar un consejo o una palabra de aliento si es necesario, o intenta subirte el ánimo; ya que le entristece profundamente ver a sus cercanos en realidades extremas de sufrimiento, angustia o dolor, tanto físico como emocional.

Ha “creado” una personalidad tenaz, sarcástica y con cierto grado de soberbia para enfrentarse al resto de la sociedad, principalmente en situaciones límite o las cuales le provocan un gran estrés en todos los sentidos. A pesar de demostrar ese temperamento altivo, fuerte y orgulloso frente a personas cínicas o hipócritas, la mayor parte del tiempo y a las cuales odia, la realidad es muy distinta.

Es muy susceptible a lo que la gente piensa o dice de ella, aumentando su ya baja autoestima, pese a su gran belleza exterior. Es demasiado sensible y hasta el más mínimo comentario negativo en su contra, le provoca ganas de llorar, causándole gran daño en su ámbito emocional. A pesar de esto, detesta llorar en público. Incluso, ni siquiera lo intenta frente a sus seres más queridos, ya que lo considera un acto de fragilidad y debilidad, y poder perjudicar la imagen que ha “asimilado” frente al mundo.

El hecho de siempre enamorarse a primera vista y aceptar su homosexualidad recientemente han contribuido bastante en la disminución de su autoestima. Las ya innumerables decepciones, juegos y desilusiones amorosas en su vida han provocado, en más de una momento, deseos de suicidio, llenando su corazón con múltiples heridas y cicatrices al no encontrar a su pareja perfecta.

Pese a todo lo negativo de su personalidad, sonríe y ríe la mayoría del tiempo junto a su círculo cercano, demostrando esa inocencia y felicidad que la hacen única. Sin embargo, en raras ocasiones y cuando es necesario, usa su sonrisa y su encanto como un arma de doble filo, atrayendo con su sensualidad y pasión a los incautos que tratan de aprovecharse. Es muy de piel, por lo que siempre busca el afecto y cariño a través de abrazos, besos o incluso, caricias.

Finalmente, es un una chica muy sincera. Honesta respecto a sus emociones y pensamientos, tanto con ella misma como para los que la rodean. Es pacífica y tranquila. Jamás la verás provocando o buscando confrontaciones. Trata de no ser precipitada y medita sobre cómo actuar o hablar con alguien si existe algún problema, conflicto o malentendido, evitando en todo momento lastimar al otro con sus palabras o insinuaciones.


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Historia:
Nació en una nevada noche con una majestuosa luna llena, a la cual le debe su nombre. Fue un 9 de Diciembre de 1993 en la ciudad de Sapporo, capital de Hokkaidō (Japón). Era hija única del multimillonario matrimonio Utsukimine, conformado por un exitoso empresario artístico, relacionado especialmente con la administración y conformación de sus propios establecimientos en el ámbito circense, y por una famosa actriz y cantante de ópera.

Vivió sus 9 primeros años en una lujosa mansión en un sector residencial cercano a un impresionante bosque, a las afueras de Sapporo. Fue educada en casa, fomentando su madre, en gran parte, el ámbito artístico. Aprendió a dominar casi por completo las disciplinas de esta área, contrastando con su notable deficiencia en lo matemático y lo científico. Además de lo artístico, destacó en competencias nacionales e internacionales en los 3 deportes que siempre la habían cautivado y producido alegría: Natación, patinaje sobre hielo y gimnasia, tanto artística como rítmica. Y por motivación propia, también desarrolló una gran atracción por el ámbito literario, especialmente en la lectura de libros y composición de novelas.

A los 4 años, su madre, Hikari, le reveló que ella era una crioquinética, una persona que es capaz de manipular el hielo con su mente. Mitsuky, con sorpresa y curiosidad luego de que su madre se lo demostrara, le preguntó por qué le había revelado esa habilidad a esa edad. Ella le explicó que tenía la intuición de que ella también descubriría que es un quinética en poco tiempo, aunque no sabía cuándo o qué tipo de elemento podría controlar. Su madre la obligó, en cierto modo, a guardar el secreto; ya que su padre, Yuki, no conocía la existencia de ese poder y tampoco quería que se enterara de la verdad, lo cual Mitsuky comprendió y acató la promesa.

Ese mismo año, en uno de los tantos viajes alrededor del mundo que realizaban sus padres junto con ella por publicidad de sus espectáculos circenses, Mitsuky llegó a Brasil. Una tarde, cuando se encontraba bañando en un balneario exclusivo en Camboriú, una gran ola la atrapó, arrastrándola hacia el océano. Como aún era muy pequeña para nadar con fluidez, comenzó a ahogarse y desesperarse, debilitándose enormemente. Antes de perder la conciencia, recordó las palabras de su madre y su posible quinesis. Pensó con todas sus fuerzas en alejar el agua alrededor de ella, antes de caer al oscuro abismo de la inconsciencia.

Despertó 2 días después en una clínica de Brasil. Su madre se encontraba sentada a su lado mientras la observaba orgullosa, confesándole que había podido realizar hidroquinesis por primera vez. Mitsuky le preguntó cómo y ella le explicó que la quinesis se manifestaba, en algunas ocasiones, frente a situaciones extremas, intensas o límite, donde la vida del quinético se encuentra en peligro. A ella también le había ocurrido algo similar cuando viajó a Siberia, siendo todavía una niña. Además, le informó que cuando volvieran a casa, iniciaría su entrenamiento para que pudiera manipular su hidroquinesis a voluntad.

Al llegar a Sapporo, su madre se contactó con su futuro maestro y mentor, el cual conoció una semana después. Era un chico de 10 años de edad llamado Yataki, el cual dominaba la hidroquinesis a la perfección. Para mantener a salvo el secreto y que su padre no sospechara, la madre de Mitsuky convenció a su esposo de mandar a su hija a un templo en la misma zona donde vivían, con la excusa de que pudiera encontrar su camino en la vida y el equilibrio en su interior, luego del trauma vivido en el viaje. A pesar de que Yuki no estaba muy acuerdo con la propuesta, accedió y le pidió a Mitsuky que se cuidara y que fuera fuerte.

Los siguientes 2 años, Mitsuky no tuvo ningún tipo de contacto con sus padres, siendo Yataki su único lazo “afectivo”. Esto cambió cuando la pequeña cumplió 6 años de edad. Yataki le permitía realizar viajes esporádicos a su casa durante festivos, fines de semana o cualquier época del año que a él se le antojara, retomando así su educación en las distintas disciplinas artísticas y comenzando con sus diversas competencias deportivas. Yataki se había encargado también de instruirle y entrenarle en esos 3 deportes por orden de Hikari, durante los 2 años que la chica estuvo encerrada en ese “cautiverio”.

Además, aprendió técnicas de defensa personal, Tai Chi y meditación para controlar su poder, mediante arduos y exigentes entrenamientos por parte de Yataki y los otros monjes del templo. Viajó conociendo el mundo casi por completo, familiarizándose con distintos hidroquinéticos que le otorgaron herramientas y ejercicios para el desarrollo y dominio impecable de su facultad. En una de sus tantas travesías junto a Yataki, ambos llegaron al territorio de Jabárovsk, en Rusia. Allí, Mitsuky conoció a su mejor amiga y compañera que le seguiría a largo de todo su entrenamiento.

Un mes antes de su 9° cumpleaños, Yataki le informó que irían a la casa de sus padres a celebrarlo y que iba a acompañarla durante todo el trayecto. Mitsuky, emocionada, llamó por primera vez del templo a su hogar sin recibir respuesta alguna, causando una sensación inexplicable, muy extraña en su interior. Era una noche despejada cuando ambos se dirigían a la mansión. Al llegar, descubrieron que esta se encontraba destrozada, completamente destruida. Mitsuky, aterrada, entró a la mansión, subió rápidamente las escaleras hasta el estudio de su padre por un repentino presentimiento que cruzó su mente y abrió las enormes puertas de par en par, donde se encontró con la escena más traumática de su vida: Su madre, estaba siendo violada mientras torturaban su cuerpo, generando cortes lentamente con múltiples dagas hasta lograr que se desangrara. Su padre también tenía numerosos cortes en su cuerpo, diversas quemaduras con diferentes tipos de elementos e infinitas heridas de bala en partes no vitales. Los gritos y súplicas de sus padres eran lo más desgarrador que había escuchado en toda su existencia.

El pánico se había apoderado de Mitsuky y retrocedió lo más sigilosamente posible. Sin embargo, 1 de los 3 hombres que se hallaba en la habitación, sentado detrás del escritorio su padre, se percató de su presencia. Sonrió maliciosamente, chasqueó los dedos y los otros 2 hombres dispararon hacia la frente de sus padres, matándolos al instante. Mitsuky gritó mezclando la angustia y el pánico mientras salía huyendo del lugar, siendo perseguida por los 3 hombres.

Yataki, quien había estado buscándola frenéticamente alrededor de toda la mansión, la encontró y la llevó en sus brazos, corriendo escaleras abajo hasta el auto 4x4 todo terreno de sus padres. Mientras se alejaban y se adentraban en el bosque, Mitsuky observó cómo su hogar era consumido por las llamas, tal vez como una posible respuesta de frustración respecto a que los 3 hombres no fueron capaces de hallarla.

Ambos volvieron al templo, empacaron rápidamente todas sus pertenencias y tomaron ese mismo día un vuelo en 1° clase hacia París, Francia. Nadie habló en todo el trayecto, existía un incómodo silencio que Yataki no se atrevió a romper. Al llegar, tomaron un taxi, el cual los llevó a un alto e imponente edificio a pocas cuadras de la Torre Eiffel, donde sus padres tenían una residencia. Subieron al último piso y entraron a un lujoso loft donde existía una mágica panorámica de la Torre y la ciudad entera. Cada uno se “adueñó” de una habitación, desempacaron y guardaron sus posesiones, para luego dirigirse a la amplia sala de estar. Fue entonces cuando Yataki por fin se percató del cambio de la chica.

Mitsuky ya no irradiaba vida y felicidad. Solo se encontraba observando el asombroso paisaje, sumergida en un trance interno. Su espontánea sonrisa había desaparecido y su rostro estaba cubierto por una inmensa melancolía y soledad. Fue ella quien rompió el silencio. Le exigió que le contara todo, de que cómo había sido posible todo lo sucedido hace algunas horas atrás. Yataki le pidió que se sentara para poder explicarle la situación con sumo detalle.

Yataki le explicó que todo se había iniciado desde su nacimiento y que los 3 hombres que atacaron su hogar eran los líderes de una de las mafias más despiadadas y crueles de todo Japón. Su cabecilla principal, el que encontraba sentado detrás del escritorio, era conocido como “El Relámpago Sangriento”. Él sentía una incalculable envidia respecto al éxito y fortuna que su padre había logrado a través de todo su esfuerzo y dedicación, por lo que planeó por años cómo destruirlo y quedarse con su riqueza, como ya lo había hecho en reiteradas ocasiones con muchas otras personas multimillonarias e influyentes.

El nacimiento de Mitsuky era la excusa perfecta para someterlo. Podría secuestrarla y torturarla con facilidad hasta que Yuki cediera ante sus condiciones. Yataki le explicó que conocía a sus padres desde niño y que tenía una cercanía especial con ambos, especialmente con Hikari al ser ella una quinética. Las constantes amenazas por parte de la mafia a su padre y sus negocios, provocaron que viajaran frecuentemente y tener una alta seguridad alrededor de la mansión y de ella. Mitsuky empezó a unir cada una de las piezas: El hecho de ser educada en casa, el que nunca pudiera salir sola a ningún lado, el que jamás había tenido amigos, el que la obligaran a practicar defensa personal y distintos tipos de artes marciales desde que tenía 3 años. Ahora todo empezaba a tener sentido…

Yataki prosiguió. Cada vez le era más difícil a sus padres ocultarle los ataques y las amenazas por parte de la mafia, por lo que el descubrimiento de su hidroquinesis a temprana edad fue su única escapatoria y llave a la sobrevivencia. Sus padres confiaban tanto en él que le otorgaron la tutoría de Mitsuky si ellos eran asesinados, y el manejo de todos los bienes familiares hasta que ella cumpliera 19 años. Todo esto le fue otorgado con la firma de un contrato confidencial entre ellos 3. A pesar de tener el plan perfecto con la “huida” de su hija al templo en lo más profundo del bosque, Yuki jamás se convenció de dejarla ir sin que ella supiera lo que estaba pasando. Yataki también le confesó que su padre siempre supo de la quinesis de ambas, tanto de ella como de Hikari. Él intuía que lo del templo era una excusa para comenzar su entrenamiento, lo cual aceptó con el solo deseo de protegerla. Y decidió mantener el secreto por respeto a su esposa.

Los 2 años que Mitsuky no tuvo contacto con su mundo y estuvo en cautiverio dentro del templo fue porque habían sucedido múltiples ataques a la mansión, provocados por la mafia. Sus padres tuvieron que viajar constantemente para resguardarse mientras la mansión era restaurada por los acontecimientos sucedidos a manos de la mafia. La única persona que tenía acceso directo a la información de lo que ocurría era Yataki, y por medio de cartas que le escribía Hikari. Transcurrido ese período de tiempo, las cosas se tranquilizaron y la madre de Mitsuky le informó a Yataki que su hija tenía permitido volver, por algún tiempo, a casa y continuar con su vida “normal”; pero siempre y cuando Yataki pidiera autorización, a Yuki y a Hikari, para llevar a su hija a casa.

Llegó un momento en que la mafia se enteró de que Mitsuky seguía viva y que no se había ahogado en Brasil como sus padres habían informado a los medios en la semana que volvieron a Japón, solo para resguardarla, y como ellos también creían. Los viajes a la mansión empezaron a disminuir y Yataki le había mentido a Mitsuky, por orden de Hikari, diciéndole que se trataba por los negocios de sus padres, que se encontraban muy atareados entre espectáculos de su madre y administraciones de su padre. Para seguir manteniéndola protegida, Yataki se contactó con Hikari y le pidió transferir dinero a su cuenta designada para viajar con ella. Así, aprendería más acerca de su hidroquinesis y podría mantenerla a salvo. Su madre aprobó la idea y mandaba efectivo para las travesías todos los meses.

Yataki, Yuki y Hikari sabían de antemano que si su hija caía en manos de la mafia, “Él Relámpago Sangriento” y sus secuaces se quedarían con toda su riqueza, luego de haberle sacado la información esencial por los medios que hubieran sido necesarios, a través de violaciones y torturas. El hecho de un posterior y brutal asesinato era algo inevitable si llegara a ocurrir aquello. Era el único método que conocía ese sádico para eliminar enemigos del camino y no levantar sospechas, desapareciendo el cuerpo una vez ya inservible.

El mes antes del 9° cumpleaños de Mitsuky, Yuki llamó a Yataki para que trajera a su pequeña a casa lo antes posible. El chico, intrigado, le preguntó por qué y el padre le explicó que ya era tiempo de que Mitsuky se enterara de la verdad y que, junto a Hikari, habían estado planeando explicarle a su niña cómo era el funcionamiento y administración de la empresa por si algo llegara a ocurrir. Tenía el presagio de que el tiempo no estaba a su favor y que el ataque final contra su matrimonio estaba cerca. Le insistió que mientras más pronto le informara a Mitsuky y volvieran a la mansión, mejor. Yataki obedeció y le prometió que haría lo indicado, terminando así la conversación. Sin embargo, ninguno de los 2 sabía que el llamado había sido interceptado por la mafia, la cual durante años estuvo investigando e indagando la posible localización de la única heredera de la fortuna Utsukimine y planificando su fin.

Ahora que la mafia sabía dónde estaba residiendo la pequeña y cuándo volvería a su verdadero hogar, decidieron llevar a cabo la emboscada a sus padres unas horas antes de su regreso para “divertirse” con ellos y posteriormente capturarla. Luego de lo sucedido en la mansión, buscaron por todos lados sin poder encontrarla. Decidieron quemar el lugar como una forma de precaución y solución definitiva, ya que ninguno de los 3 la vio escapar fuera de la residencia, perdiendo por completo su rastro. Asumieron que si estaba tan bien escondida, no tendría escapatoria ni se percataría del incendio que querían provocar. Además, no vivía nadie a kilómetros a la redonda que pudiera socorrerla, hubiera sido el plan “perfecto”.

Al finalizar toda la confesión por parte del chico, Mitsuky se encontraba en un impenetrable estado de shock. Toda la verdad había sido demasiado para ella y no aguantó más. Por años creyó ser una chica fuerte, que nada ni nadie podía vencerla o hacerle daño, pero se equivocó. Comenzó a llorar desconsoladamente en el regazo de Yataki y a culparse de lo sucedido. Sentía la impotencia de no haber hecho algo, de no haber podido salvar a sus padres con su hidroquinesis y enfrentar a aquellos hombres. Yataki la consolaba en silencio hasta que decidió que era mejor ir a dormir y descansar. Había sido un día largo y su nueva vida apenas empezaba.

A la mañana siguiente, en las noticias internacionales, se enteraron de que el templo también había sido quemado y todos los monjes fueron asesinados a sangre fría. También se registraba el hecho sucedido en la mansión. A pesar de que los detectives buscaban posibles pistas, no existía ningún indicio de quiénes fueron los responsables. Mitsuky sentía una profunda culpa por todo lo ocurrido, tanto a sus padres como a esos inocentes monjes. Ese día, Yataki le preguntó si deseaba asistir a una academia privada, para así conocer nuevos amigos y empezar de cero. Mitsuky le respondió que no se sentía preparada para enfrentar nuevos retos y al mundo, pidiéndole que siguiera con su antiguo estilo de educación, lo cual el chico comprendió.

Los siguientes 2 años fueron bastante duros. El trauma vivido en su casa, provocó en Mitsuky un bloqueo parcial en su quinesis, principalmente en las partes básicas del dominio. Yataki le explicó que debían volver al inicio y retomarlas nuevamente, porque esos fragmentos eran fundamentales en su entrenamiento. Esto causó gran frustración en la chica, gatillando más sentimientos negativos en su interior. Desde los 9, había iniciado terapias psicológicas, psiquiátricas y de meditación para enfrentar la extrema depresión que estaba sufriendo. Sin embargo, nada parecía dar resultados. Yataki en innumerables ocasiones había encontrado a Mitsuky en múltiples intentos de suicidio, a través de pastillas, navajas, etc. El chico la convenció de no volver a intentarlo y que todo mejoraría con el tiempo. Mitsuky, sin otra alternativa, se aferró a esa idea con todas sus fuerzas.

Al cumplir 12 años de edad, Mitsuky se realizó 3 tatuajes, los cuales simbolizaban: Su poder, equilibrio y libertad. Eran la representación física de un futuro mejor y próspero para ella, pero esos 2 años también serían complicados. Yataki se encargaba de los negocios de la familia Utsukimine hasta que Mitsuky tuviera la edad adecuada, pero a la chica también le gustaba ayudar cuando podía en su tiempo libre, si es que no estaba practicando su quinesis o estudiando sus disciplinas artísticas. En unos de los tantos proyectos en progreso de su padre, se hallaba la conformación de un circo análogo al “Cirque Du Soleil”: El “Cirque Du Lune”. Este pretendía trabajar en conjunto con el famoso circo y realizar una gira mundial.

El día de las audiciones para todos los artistas que conformarían la producción, Mitsuky decidió acompañar a Yataki y darle su crítica respecto al tema, al haber sido criada y familiarizada con el tema desde que nació. Vinieron artistas de muchos países y continentes. Se demoran casi 2 semanas en encontrar a todos los que encontraron calificados para formar parte del equipo. Sin embargo, algo ocurriría que cambiaría la visión de mundo de Mitsuky por completo.

En uno de los últimos días de audición, se presentó una chica llamada Angélique que deseaba formar parte del grupo de los trapecistas. Mitsuky jamás había visto a alguien tan hermosa, tan majestuosa, tan “perfecta”… Mitsuky sentía que su corazón palpitaba a toda velocidad y que algo extraño sucedía en su interior. En los siguientes días, cuando se realizaban los ensayos, Yataki supervisaba todo, mientras Mitsuky lo acompañaba con el pretexto de que algún día también debía aprender aquello. Sin embargo, todo eso era sola una mentira. Lo único que hacía era observar a Angélique practicar, y cada vez le era más difícil no sentirse atraída hacia ella. Se cuestionó mil y un veces si eso era lo correcto, después de todo ambas eran mujeres, y que realmente estaba enamorada de ella.

Un día cualquiera, Mitsuky se acercó a conversar con ella y sintió la conexión de inmediato. Con el paso del tiempo, ambas se habían hecho más cercanas y pasaban mucho tiempo juntas. Angélique le ayudaba a Mitsuky a combinar las acrobacias circenses con la gimnasia, salían de compras, a bailar a algún club o de compras. Llegó un momento en que esa amistad había cruzado la línea y se había convertido en algo más. Ambas se abrazaban, besaban y acariciaban con pasión; era una relación prohibida, secreta. Estuvieron manteniéndolo oculto por 2 años hasta que Mitsuky decidió dar el siguiente paso. Una noche, en la víspera de su 14° cumpleaños, Mitsuky le confesó sus más profundos sentimientos a Angélique y le pidió que la hiciera suya, que le hiciera el verdadero amor. Pero la reacción que esperaba por parte de ella fue muy distinta a la dada. Angélique le explicó que ella jamás la amó y que todo había sido una simple apuesta por parte del grupo de los trapecistas. Le habían apostado que no era capaz de seducir y enamorar a la “gran heredera Utsukimine” en un plazo máximo de 3 años, lo cual ya había ganado.

Mitsuky, completamente destrozada, corrió a su hogar, entró a su habitación y comenzó a llorar desconsoladamente. Yataki, preocupado, le preguntó qué había sucedido y ella le explicó toda la relación con Angélique, desde el inicio hasta lo ocurrido una hora atrás. Cuando por fin se calmó, Mitsuky le preguntó a Yataki si él realmente la amaba y cuánto era ese amor. El chico le contestó que sí, y que era con todo su corazón. Mitsuky, en un acto de desesperación y confusión emocional, le rogó que él fuera su primera vez. Yataki, confundido, no se atrevía a acceder a la petición, siempre la había visto con una tierna e inocente hermana menor. Pero Mitsuky le explicó que si quería perder su virginidad, lo haría con alguien que realmente la amara y no con alguien que había jugado con ella, desilusionándola. Yataki finalmente accedió y la hizo suya.

Había mucha confusión en el corazón y alma de Mitsuky. No podía definir su sexualidad, si era bisexual u homosexual. Todo esto provocaba de nuevo una depresión, la cual había estado superando lentamente con el pasar de los años. Para no caer de nuevo en ese oscuro abismo, se refugió en el bajo mundo de las calles parisinas. Sus 15 años fueron un total desenfreno y desastre en todos los ámbitos de su vida. Empezó a salir a clubes nocturnos con frecuencia, donde el sexo y el alcohol abundaban por montón. Se acostaba tanto con hombres como con mujeres, aunque seguía persistiendo en su cabeza que no existía ninguna atracción por el sexo masculino, que era solo por diversión. Trató de mantener una relación más seria con alguna chica, pero terminaban siempre en lo mismo: En decepciones y juegos amorosos por parte de las otras. A pesar de los constantes regaños y disgustos por parte de Yataki, nada hacía entrar a Mitsuky en razón. Se encontraba completamente perdida. Dejó de practicar sus deportes favoritos y participar en las competencias, ya no asistía a sus clases de educación particular, llegaba ebria la mayor parte del tiempo, escapaba de casa si Yataki le prohibía salir, holgazaneaba todo el día por culpa de la resaca y lo peor de todo, ya no realizaba ningún esfuerzo en poder controlar su hidroquinesis.

En una de las pocas sesiones de meditación y práctica de hidroquinesis que realizaron juntos ese año, Yataki le ordenó a Mitsuky mover el agua con su mente y crear un pequeño látigo. Aunque la chica intentó innumerables veces de que algo sucediera, el agua ni siquiera se movió. Desesperada, le preguntó a su tutor qué era lo que ocurría y él le explico que había bloqueado su quinesis por completo, al haber perdido el foco en su camino y el equilibrio en su vida. Mitsuky se sintió muy decepcionada de sí misma y le preguntó qué podía hacer para arreglar el daño. Yataki le contó que la única manera de abrir su quinesis nuevamente era aceptarse como ella era y que la confusión no dominara sus sentidos, porque ahí es cuando las personas pierden su horizonte.

Tras varios meses de reflexión, cuando Mitsuky tenía 16 años, aceptó finalmente su homosexualidad y Yataki le pidió que repitiera el mismo ejercicio desde hace un año. La chica pudo hacerlo sin ninguna dificultad y se dio cuenta de que todas las enseñanzas y consejos que Yataki le había otorgado en todos esos años realmente habían funcionado.

Los siguientes 3 años hasta la actualidad, Mitsuky retomó desde cero su entrenamiento de hidroquinesis, tomándoselo muy en serio, cambiando así también su visión de mundo. Había tenido mayor participación en los proyectos de la empresa y ayudaba a coordinar en los que más podía. Siguió participando en competencias deportivas, practicando sus acrobacias circenses y educando sus múltiples disciplinas artísticas. Además, ha seguido buscando a esa persona ideal, a una pareja que realmente la ame, pero todo ha terminado en fracaso. Para aplacar su dolor, aún mantenía relaciones con Yataki a pesar de que no existía ningún tipo de sentimiento de por medio.

Actualmente, Mitsuky ha cumplido los 19 años y oficialmente está a cargo todos los bienes de su familia y también de la empresa, siendo Yataki su mano derecha. Está en 2° año de universidad, una la cual esta fomentada a varios ámbitos del arte escénico, destacando en teatro, canto y gimnasia. Además, ha participado como una de las protagonistas de las variadas funciones del “Cirque De Lune”. Finalmente, luego de 15 años de entrenamiento, ha logrado dominar su hidroquinesis a voluntad. Lleva una vida bastante atareada, coordinando sus negocios, su vida social y la universidad, pero en el último tiempo ha tenido el presentimiento de que grandes cambios llegarán a su vida y que esta vez… Podrá enfrentarlos y todo resultará excelente.


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Datos Extra:
Tiene 2 mascotas. Un hurón blanco llamado Kori que compró hace un año y una tigresa de Siberia llamada Garasu, la cual encontró herida de cachorra en su viaje a Rusia, y decidió quedársela y cuidarla. Desde entonces, la tigresa no la ha abandonado, convirtiéndose en la más fiel amiga de Mitsuky.

Ama vestirse de diversos colores, pero su preferido siempre ha sido el rosado.

Amante del Pop, tanto Occidental como Oriental. Y fanática de los covers de Glee, la música de Ayumi Hamasaki y recientemente de L’Arc~En~Ciel.

Su más valiosa posesión es una cadena y dije de plata en forma de un corazón alado con un bello diamante tallado en el centro, que le regaló su madre en su 3° cumpleaños.

Le encanta leer, especialmente sagas, libros o historias relacionadas con seres considerados “mitológicos”, aunque ella cree que realmente existen. Su saga preferida es “La Materia Oscura”, escrita por Philip Pullman.

Adora navegar en Internet, lo que puede hacer por horas. Lo utiliza especialmente para ver capítulos, y leer noticias o fics acerca de su serie favorita, The Legend Of Korra, y para revisar su Facebook.

Fanática del Café Starbucks, las golosinas y los postres, especialmente las frutillas cubiertas con chocolate y crema batida.

Ama caminar por la playa mientras moja sus pies en el océano y observa el atardecer. Es la forma más útil que tiene para relajarse y reflexionar en períodos de gran tensión.


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